Mi suegra y yo, por Waldemar Gracia

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Raquel me contó sobre el horrible episodio que tuvo que vivir tras el fallecimiento de su suegra; Hace ya unos años ella y su marido tuvieron que mudarse con la anciana para cuidarla debido a su avanzada edad; Raquel y ella nunca se habían llevado bien del todo pero el vivir juntas se volvió insoportable, la anciana criticaba cada cosa que Raquel hacia o dejaba de hacer; La forma en que vestía, como se peinaba, como limpiaba, si hablaba esto o aquello…todo. La anciana al parecer disfrutaba persiguiendo y martirizando a Raquel a cada instante, hasta el punto en que mi amiga empezó a desear que de una vez por toda su suegra salga de sus vidas.

Los expertos opinan que los conflictos suelen surgir porque ambas partes sienten una invasión de territorio. Una suegra a menudo es incapaz de compartir con otra persona el hijo al que lleva 20 años criando y siente que alguien está intentando ocupar su lugar. Estos miedos van intrínsecos en la naturaleza protectora de la madre. Ocurre también que algunas suegras viven con una idea preconcebida de la nuera que quieren tener; al no cumplirse las expectativas, se desencadena un sentimiento negativo, casi involuntario, y se consideran las decisiones de la nuera como actos de rebeldía. Por su parte, las nueras son conscientes de lo fuerte que puede ser el vínculo entre madre e hijo y temen no ser capaces de mantener nunca una relación igual de sólida. Saben que se les exigirá mucho, y la presión les genera inconscientemente rechazo, inseguridad y temor.

Pero, en fin; la vieja se murió, fue una conmoción para toda la familia, el esposo de Raquel se deprimió muchísimo, y ella, a pesar de su escondido alivio, tuvo que hacerse cargo de las pompas fúnebres; aunque en realidad, muy en el fondo, Raquel se sentía mal por que nunca pudo llevarse bien con la anciana.

Como dos semanas después del velorio comenzaron a pasar extrañas cosas en la casa, Raquel sentía la presencia de la anciana por todos lados, llego hasta a escuchar sus pasos en las habitaciones continuas y su tos rasposa en el baño cuando no había nadie mas que ella misma en toda la casa; Una noche, mientras dormía, Raquel sintió la mirada de alguien al pie de la cama, de pronto sintió una gran presión sobre todo su cuerpo que no la dejaba mover ni un musculo, y sobre su cabeza sintió la huesuda mano de su suegra acariciando su cabello, Raquel quería gritar pero su voz no salía, quería girar la cabeza para ver a su esposo pero todo su cuerpo estaba entumecido bajo una sombra negra que no podía ser otra mas que la de la anciana, hasta que al fin la sombra desapareció.

Esto paso una y otra vez durante semanas, cada dos o tres noches, Raquel sufría esta horrible experiencia, y no sabia si era real o solo una pesadilla, ¿Su suegra venia justo a ella y acariciaba su cabello? su esposo no le creía, y nadie podía ayudarla, hasta que alguien le aconsejo que lo que tenia que hacer era relajarse y enfrentar a su suegra, si se relajaba lo suficiente podría moverse y averiguar por que había vuelto, que quería decirle.

Al principio Raquel pensó que sería imposible, sin embargo decidió intentarlo para volver a conciliar el sueño, Así cuando esa noche Raquel sintió esa gran presión sobre su cuerpo, en vez de desesperarse relajo sus músculos y su respiración, abrió los ojos y vio la oscura sombra de su suegra sobre ella acariciando su cabello y presionando todo su cuerpo… Raquel presa del miedo pero decidida, abrió los labios y susurró lo mas alto que pudo -¿Qué es lo que quieres decirme?-

Su suegra sin soltar su cabello acercó su espectral cara al rostro de Raquel y suavemente, susurró a su oído…

-Ese tinte no te queda…-

“¡La vieja maldita había vuelto del infierno para criticarle el tinte!”; Yo jamás me creí esa historia, pero sé que Raquel nunca mas sintió la presencia de su suegra en la casa aunque ahora ya no usa tinte para su pelo; ahora tiene su color natural.

¿Tienes problemas con tu suegra? Veamos que recomiendan los expertos:

Para la Nuera:

Ponte en sus zapatos: Piensa que algún día tú también tendrás hijos e imagina los sentimientos que se te despertarán: celos, temor a perder a lo que amas incondicionalmente, miedo a la soledad, nostalgia, etc.

Evita la rivalidad: acepta la experiencia de tu suegra y busca su orientación para hacerle sentir que la valoras. Asume que las dos tenéis defectos y esfuérzate por mantener la cordialidad, por el bien de tu relación de pareja.

No compares: No dejes que la relación que mantienes con tus padres sea el único espejo en el que mirarte, el trato es muy diferente y comparar no hará que las cosas cambien.

Escoge bien tus palabras: Si hay alguna actitud de tu suegra que te estás molestando y haciendo daño, no dejes que la pelota se haga más grande ni tampoco se lo recrimines a tu pareja. Cuéntale a tus suegras cómo te sientes cuando los ánimos estén calmados, remarcándole que aprecias su implicación, pero dejando claro, de la manera más cordial posible, que tienes derecho a tomar decisiones propias.

No faltes nunca al respeto: Aunque la relación sea muy tensa, nunca cruces la barrera del respeto; es la madre de tu pareja y vuestras vidas van a estar ligadas siempre, por mucho que eso no te guste.

Para la Suegra:

Acepta que tu hijo ha crecido: En ocasiones no podemos evitar ver a nuestros hijos como los niños que un día fueron. Ten en cuenta que debe aprender a tomar sus propias decisiones y a desarrollar su vida de manera independiente.

No intentes imponer tus normas: Tú has criado a tu familia de mejor manera que has sabido. Es el turno para que tu hijo y su pareja determinen por sí mismos la pauta a seguir, tanto en lo relativo a la educación de tus nietos como en la forma en la que llevan su casa.

No quieras cambiar a tu nuera: Seguramente imaginabas un prototipo de nuera perfecta y al final no se han cumplido tus expectativas. Acepta que tu nuera tenga su propia personalidad y, aunque no compartas algunas de sus formas de actuar o de pensar, ten en cuenta que son precisamente esas características las que han enamorado a tu hijo.

Acepta que cada una tiene sus roles: Desear lo mejor para tu hijo es normal, pero no quieras que lo atienda igual que lo haces tú. Aprende a diferenciar entre el amor hacia un hijo y el amor hacia una pareja.

Ofrece tu ayuda, no la impongas: Aunque a veces no lo sepas ver, tu nuera valora que seas una mujer más experimentada y aprecia que intentes orientarla. Las decisiones que tome quizá no serán las que tú hubieras tomado, pero debes entender que no se trata de tu vida, sino de la suya.

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