Aunque la aprobación de esta propuesta del gobernador en el Capitolio será fuente de controversia, la misma amplia y facilita considerablemente la venta y distribución de bebidas alcohólicas en Connecticut.
Así lo manifestó el sábado pasado en la sala de conferencias del municipio del pueblo de Enfield donde dijo que de ser aprobado su proyecto, se podrá vender alcohol los días domingos, lo que constituye una medida drástica en un Estado que por muchos años lo prohibió y cuya legislatura se ha opuesto en el pasado a iniciativas similares
“Estamos viviendo una variación que va desde lo que ha sido el espíritu restrictivo de la venta de drogas legales como es el licor y los cigarrillos, hacia una tendencia más permisiva que de implementarse traerá más problemas a nuestras comunidades,” dijo Harry Coloma, Pastor de una congregación religiosa de New London que se opondrá a que la propuesta de Malloy se haga ley, y que hará escuchar su voz en las audiencias públicas que tendrán lugar acerca del tema en la legislatura de Connecticut.
Otro de los cambios que preocupa a sectores conservadores y religiosos partidarios de mantener las presentes limitaciones, son el extender la hora de venta de licores hasta las diez de la noche, y autorizar a los propietarios de los restaurantes a servir tragos hasta las dos de la mañana.
De acuerdo a la propuesta, también se permitirá la venta de licores los lunes después de feriados tales como Memorial Day, el 4 de julio, y el Día del Trabajo que en Estado Unidos se conmemora en el mes de septiembre.
Del mismo modo se revisaría y ampliaría el concepto de “venta solamente de cerveza,” con el que cuentan algunos mercaditos cuyos productos han sido más bien de la línea alimenticia, y que están localizados en el corazón de vecindarios en crisis tales como el Norte de la ciudad.
Sin embargo, el gobernador dijo, para justificar los cambios propuestos que “Connecticut está perdiendo anualmente la suma de 570 millones de dólares por las limitaciones que hay en la venta de licores lo que en cambio ha favorecido a los vecinos estados de Massachusetts, Rhode Island, y Nueva York.” También añadió que la medida aumentaría los empleos, cuestión prioritaria en su gobierno.
De hecho, muchos consumidores viajan hasta los pueblos limítrofes de Connecticut para adquirir bebidas los días domingos, feriados, y después de las ocho de la noche.
También se permitirá que en los lugares de expendido de bebidas alcohólicas se puedan vender artículos comestibles ligeros que usualmente se consiguen en los mercaditos y colmados.
Anticipando la oposición que tendrá el proyecto y que ya la han tenido propuestas pasadas, líderes de iglesias y de organizaciones tales como Alcohólicos Anónimos, están planteando que ya Connecticut tiene una grave problema con adicciones a drogas legales como el alcohol y la nicotina, y que dar más facilidades a la venta de estos productos aumentará o intensificará problemas tales como el aumento de enfermedades relacionadas con el abuso de bebidas alcohólicas, accidentes de tránsito, violencia doméstica, y el abuso del alcohol por parte de jóvenes.
La propuesta de Malloy será parte de la agenda de la nueva sesión legislativa y ya se anticipan las polémicas y controversias.











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