Jesse Hameen II se detuvo en el supermercado Shaw de la avenida Whalley para comprar algunas provisiones. Es posible que dentro de seis semanas él que tenga que viajar hasta los suburbios para comprar su cidra de manzana, su calabacín y sus paletas de helado de tofu.
Hameen es uno de entre varios clientes y empleados quienes han reaccionado consternados ante la noticia de que el supermercado Shaw cerrará sus puertas a principios de abril---y posiblemente asestará un golpe tipo era de la recesión a la agobiante economía del barrio. Más de 100 empleos están en riesgo. Igual lo está el centro del comercio para el área de Dwight.
El viernes, SuperValu, empresa propietaria de Shaw, anunció que cerrará las tiendas de provisiones en Connecticut. De 18 tiendas en el Estado, 16 están a la venta—11 de Shop-Rite y Price-Rite, y cinco de Stop & Shop.
Esto deja a dos establecimientos que hasta ahora no tienen comprador. Uno está en Manchester. El otro está en New Haven, en la avenida Whalley. Si para inicios de abril no aparece un comprador para la tienda, esta cerrará, dijo la portavoz de SuperValu, Dina Waxman.
Waxmand dijo que si la tienda es comprada por otra cadena de tiendas de provisiones, no hay garantía de que los trabajadores actuales conserven sus puestos. “Eso dependerá de quién compre”, dijo.
SuperValu decidió vender su tienda Shaw de Connecticut para permitir que la compañía “opere con mayor eficiencia y efectividad dentro de un ambiente altamente competitivo de tiendas al detalle”, dijo el viernes Pete Van Helden, ejecutivo de SuperValu, mediante un boletín de prensa.
Hace dos meses, un plan para abrir un Save-A-Lot-, una tienda de provisiones de descuento a solo media cuadra, suscitó el temor de que Shaw podría ser sacada del negocio. La pasada semana, cuando ese plan fue eliminado por la Junta de Apelaciones de Zonificación, parecía que Shaw había esquivado la bala. Al igual que Shaw, la cadena Save-A-Lot también es propiedad de SuperValu, lo cual sugiere que es posible que la empresa haya estado planificando el cierre de Shaw.
Durante más de una década, el supermercado Shaw en la avenida Whalley ha sido un estandarte de tienda al detalle en el vecindario. Es el único supermercado cercano completo en un barrio residencial. Otros supermercados del área están en los centros comerciales accesibles solo en vehículo. El Shaw de la Avenida Whalley está a distancia a pie de cientos de hogares, así como del centro de la ciudad y de Yale; muchos de los clientes no poseen vehículo.
La colocación de la tienda no fue un accidente, sino el resultado de un esfuerzo mancomunado de una agencia local comunitaria, de la Alcaldía, Yale y una organización nacional que trabaja para instalar supermercados en “áreas urbanas desatendidas”.
Ahora la agencia local, The Greater Dwight Development Corporation (GDDC), está trabajando para ayudar a encontrar comprador para Shaw antes de la fecha límite del 31 de marzo.
Linda Townsend-Maier dijo “Estamos haciendo un plan”. Dijo que estaba estremecida por la bomba del viernes: “todavía estoy aturdida”. Pero el retiro de Shaw no fue del todo imprevisto, dijo ella. Desde que la tienda abrió, corrieron rumores de que Shaw podría dejar el Estado. “Finalmente sucedió”. La GDDC ha iniciado conversaciones con corredores para encontrar un comprador, dijo Townsend-Maier.
Se preguntó en voz alta sobre el plan reciente de SuperValu de abrir un Save-A.Lot cercano a Shaw. “Probablemente ellos sabían algo que nosotros ignorábamos”, dijo.
Según Townsend-Maier si no se consigue un comprador, significaría la pérdida de muchos empleos locales. El 60 por ciento de los empleados de Shaw son de vecindades cercanas.
Townsend-Maier agregó que el cierre de una tienda será malo también para los compradores locales. “Significaría un acceso limitado a los alimentos que normalmente compramos….Sería una gran pérdida”. Añadió que antes de que Shaw abriera “generalmente comprábamos nuestra comida en tiendas de las esquinas”.
Uno que no quiere volver a esos tiempos es Michael Hendrix. “No me agradan esas tiendas de las esquinas”, dijo Hendrix (en la foto) el lunes, al salir de Shaw.
Hendrix, quien se auto define como “un fanático de los cupones” dijo que él camina varias veces a la semana a Shaw para las ofertas en los comestibles. “Compro todo lo que está en especial”.
Dice que no está contento con el posible cierre de la tienda. “Está mal. Disgusta”. Sin tienda de comestibles en el vecindario, Hendrix tendrá que tomar el autobús para comprar comida. “Para mi sería devastador”.
El lunes, en conversaciones con media docena de clientes de Shaw, casi todos mencionaron la misma palabra: conveniente. Una cliente llamada Shannon dijo “Es muy conveniente”. Ella empujaba un carrito de provisiones lleno de comestibles y con su pequeña hija. Sin Shaw, “¿Dónde compramos”?
“Es muy conveniente tener esto”, dijo Jesse Hameen. El conduce desde su casa a Shaw en ocho minutos. Agregó que viene por una selección de alimentos orgánicos, las ofertas y los especiales semanales. “Me gustan los productos agrícolas”, dijo.
Destaco que Shaw es el único supermercado accesible a Yale. Tal vez la universidad debería subsidiar la tienda sugirió. “No estoy bromeando”.
Michelle Greene se sorprendió de que Shaw pueda cerrar. “Esto no tiene sentido. Ahora no tenemos nada”. Dijo que ella podía ir a Stop & Shop, pero que prefiere los precios de Shaw. “Estoy disgustada”. Pero más que los precios, a Greene le agrada el sentido de comunidad que encuentra en Shaw. “Conozco a todas las cajeras”, dijo ella. Sabe cuando han estado de vacaciones y les da un abrazo cuando regresan, dijo Greene.
Cerca de la puerta de salida, una de esas cajeras acabando de regresar de sus vacaciones, se tomó un descanso para fumar. No escatimo palabras cuando se le preguntó sobre la noticia del cierre inminente de Shaw. “Que decepción”.
La cajera---quien pidió reservas su nombre—dijo que la pasada semana, durante sus vacaciones vino un día y pensó que alguien había muerto. “Todo el mundo tenía una mirada triste en su rostro”. La cajera de 53 años ha trabajado en Shaw durante tres años. Camina hacia su trabajo. “Una buena mitad de nosotros venimos caminando”, dijo ella. Dice que no tiene otra perspectiva de trabajo.
Otro empleado dijo “Yo también me siento horrible”. Ha trabajado durante ocho años recolectando los carritos de comestibles en el parqueo. Él y su esposa—una empacadora—caminan al trabajo desde el complejo habitacional Monterey Place. “¿Qué podemos hacer”?
Necesitamos empleos”, dijo una gerente de servicio al cliente. “La economía está difícil”. Dijo que ella ha estado diciéndole a los clientes que llamen al alcalde y le pidan que salve a la tienda.
Tanto la gerente de servicio al cliente como la cajera, ambas dijeron que no sabían porqué a nadie le interesaba comprar la tienda. Siempre está llena. Especialmente durante la primera semana del mes, agregó la cajera.
La gerente del servicio al cliente dijo que el sindicato de los trabajadores acababa de enterarse del cierre. Ella dijo que no sabía si los empleos de los trabajadores estarían protegidos si otra cadena de supermercados compra la localidad.
viernes, 10 sep 2010
Última actualización:08:55:47 PM GMT









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