Mientras la gente se congregaba en el santuario para elevar sus brazos en alabanza al Dios viviente ante la imagen del Espíritu Santo, el Pastor Juan aguayo y su esposa y el co-pastor Jenny estaban apoyándose para recibir la palabra de una fuente más mundana: La Junta de Apelaciones de Zonificación (Board of Zoning Appeals).
La congregación se reunía para los servicios del domingo días después de la desalentadora reunión de la Comisión de Planificación de la Ciudad, la cual estaba tomando en consideración la solicitud de los Aguayo para permitir en su iglesia menos espacios de estacionamiento de los requeridos por la ley de zonificación. Los funcionarios habían votado que la iglesia de los Aguayo, llamada “Mi Roca”, la cual ha operado durante un año desde un pequeño edificio industrial en Laura Street, tiene muy pocos espacios de estacionamiento para los feligreses.
El plan de la iglesia prevé un aumento de su feligresía, pasando de sus 75 miembros actuales a más de 200. El empleado de Planificación de la Ciudad, Tom Talbot, explicó que la ordenanza requiere que una iglesia barrial proporcione un espacio de estacionamiento por cada ocho asientos en la iglesia, por lo tanto se requerirían 28 espacios.
El Concejal de East Rock Justin Elicker, quien es el representante de los concejales ante la comisión, cuestionó esa norma.
Talbot respondió que la iglesia “Mi Roca” no es una institución típica de “barrial;” en la cual muchos de los congregantes viven lo suficientemente cerca para poder ir a pie. Debido a que está en una zona industrial con pocas casas, la iglesia necesitara más capacidad de estacionamiento que muchas iglesias de vecindario.
La noticia de que la congregación latina de 75 miembros tendrá o que coordinar para más estacionamiento o mudarse, resulta perturbador para Aguayo. Dice sentirse “perseguido” porque otras iglesias tienen también problemas de estacionamiento y continúan operando.
¿Por qué nosotros?, preguntó el domingo antes del servicio matutino mientras varias familias jóvenes se desmontaban de las vagonetas de la iglesia y se dirigían hacia las dos hileras de bancos cuidadosamente organizados.
Tercer intento
Hace tres años, Aguayo inició la iglesia desde su casa en Farren Avenue. Tenía entonces nueve miembros. Su próximo hogar estuvo en Grand Avenue. Allí también, la falta de estacionamiento les obligó a mudarse.
Laura Street es su tercer intento.
Él y los feligreses han invertido extremadamente con derecho por trabajo. Además del salón de música y la cocina, para hacer posible el estacionamiento, ellos han removido la vegetación silvestre en un espacio de libre tránsito al cruzar la calle de la iglesia.
El domingo en la mañana, se veía nítido y organizado. Hasta había un lugar de honor para un Chevy ’48, en la foto, el cual pertenecía a un miembro de la banda de música.
Mientras Aguayo y su esposa saludaban a los que llegaban último, ellos continuaban preguntando: ¿Por qué nosotros?
El mes pasado les fue ofrecida una respuesta parcial durante una reunión de la Junta de Apelaciones de Zonificación, que es el primer organismo en revisar la aplicación de los Aguayo para la desgravación de las leyes de zonificación. Durante esa reunión, la comisionada de Zonificación Regina Winter preguntó a los Aguayo porqué luego de un año de ocupación completo con un Certificado de Ocupación, “Jehová MI Roca” venia ahora ante la Junta. Anthony Avallone, el abogado de los Aguayo, reveló que el departamento de edificios de la ciudad había recibido una querella.
La querella no era de los vecinos, quienes al parecer todos están felices con la iglesia animando la calle, que de otro modo tiene poca o ninguna actividad (a menos que se cuenten los camiones).
“Yo creo que fue obra de un competidor ministro de otra iglesia Pentecostal. La querella fue que es una iglesia no permitida”, replico Avallone, “no un asunto de ruido”.
Aguayo dijo que durante la semana, por lo menos una mañana él está en la iglesia, aconsejando a la gente, muchos adictos a drogas, a quienes ha conocido durante los servicios de domingo.
Es obra de Dios ocuparse de los adictos
De hecho, su sueño es abrir en New Haven un centro de rehabilitación separado de la iglesia, pero bajo el apoyo de esta. “Eso está en el futuro distante”.
El domingo, antes de irse a orar, Carlos Espada y Miguel Torres ambos dijeron que el trabajo de Aguayo con ellos y otros en la comunidad inmediata ha cambiado sus vidas.
Torres, un ex-adicto dijo que él ha pasado por todo tipo de programas de consejería; ninguno comparado con el toque de Aguayo. “Cuando hablo con él, este abre su corazón. ‘Yo no tengo dinero, pero te ayudare”, dijo Torres, citando a Aguayo.
Aguayo dijo que él ha ayudado a varias personas de la iglesia a ingresar a programas de rehabilitación en Nueva York, lejos de sus comunidades domiciliarias, en donde existe más tentación a rescindir.
Carlos Espada, un antiguo operador de camión de comida Long Wharf, tenía problemas de control de la ira, los cuales torpedeaban su negocio. Ahora está en el negocio de comida en Puerto Rico. Cuando viene a New Haven visita “Jehová Mi Roca”. “Este es el lugar ideal para estar”, dijo.
“Si no hablara con él, estaría en la calle”, dijo Torres.
La iglesia puede estar pronto en la calle también, pero en esta ocasión, puede ser que Aguayo tenga alguna ayuda. Avallone se ofreció para someter un plan de estacionamiento enmendado a la Junta de Apelaciones de Zonificación, la cual revisará nuevamente la propuesta para dar un voto final. Y en la reunión del miércoles de la Comisión de Planificación de la Ciudad, Elicker dijo que le gustaría que la comisión emitiera más que una negación estándar. Elicker ordenó que se agregue una nota de que si los Aguayo regresan a la Junta con un plan de estacionamiento enmendado, este debe ser tomado seriamente en consideración.
Hasta el domingo, los Aguayo no habían recibido la notificación oficial por parte de la ciudad ni tampoco noticias de su abogado.
“Lo voy a pelear”, dijo Aguayo.
Por Allan Appel
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