lunes, 21 may 2012

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La Voz de Conneticut

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Demanda de las protestas: El mundo que deseamos ver

New Haven.- En lugar de hacer un listado de demandas, los activistas “ocupantes” de Wall Street dijeron que están edificando una visión alternativa ante el mundo que rechazan justo aquí en el corazón del distrito financiero de Nueva York, y ofertando una visión de lo que pudiera llegar la  próxima semana a New Haven en una escala menor.

 

Esta visión se ha desarrollado durante las pasadas semanas. Una asociación poco rígida de librepensadores ha edificado una comunidad cooperativa cubierta por lonas en Zuccotti Park en Broadway.   El grupo se solidificó en torno al amplio objetivo de combatir la avaricia corporativa y su impacto sobre los ciudadanos desempleados y sufriendo embargos, procurando explotar la Primavera Árabe para lanzar su propia revolución americana.

A medida que el movimiento Occupy Wall Street capta los titulares internacionales  y engendra “ocupaciones” por toda la nación—incluyendo la  planificada para New Haven para la semana próxima—observadores han presionado al grupo para que produzca un listado de demandas. ¿En torno a cuáles propuestas de políticas se están congregando?

Algunos individuos asociados con protestas han intentado producir tales listados. Pero en general, los organizadores tanto en Nueva York como New Haven, no ven que sus aspiraciones tomen la forma de tales listas.

Ari Cowan un locuaz miembro de del “comité de acción” de Occupy Wall Street, dice que quienes están haciendo demandas concretas “no comprenden el movimiento. En cambio, estamos un ejemplo de que otro mundo es posible. Un mundo cooperativo y no competitivo y que existe fuera de los límites del capitalismo”. Los organizadores de la manifestación de New Haven tienen una visión similar.

Cowan, quien tiene 21 años, es de San Francisco y recientemente ha estado viviendo en Northampton, Massachusetts y toca el violín en las calles para ganar dinero. Dijo que el grupo se propone ocupar indefinidamente el Zuccotti Park, que es un área de propiedad privada en el distrito financiero y que es de uso público (ha sido rebautizado “Liberty Park” por los ocupantes) “hasta que creemos el mundo que queremos”.

Ese mundo involucra la toma de decisiones por consenso—ó 9/10 más uno del grupo, cuando el consenso no es  posible —en dos reuniones comunitarias que se llevan a cabo todos los días.

Y esto involucra a voluntarios quienes barren, sacan la basura, administran los vendajes, cantan, tamborean, y preparan comida para los cientos de personas que duermen bajo las carpas en la noche y que vienen durante el día.  El grupo se sostiene mediante un flujo permanente de donaciones, incluyendo $35,000 en efectivo, según dijeron los organizadores.

El martes el artista de reggae Dilinga Movements dedicó un rato para barrer la plaza. Dice que no está durmiendo allí, pero visita el lugar y canta con tambores.

Declaró “Creo  que[el parque debiera ser barrido cuatro o seis veces por día”, mientras mostraba una escoba luciendo una franela del Che-Guevara.

“No voy a someterme a esclavitud y trabajar por un sueldo mínimo”, explico. “Yo preferiría ofrecer mi tiempo y música a Zuccotti Park voluntariamente.  Es tiempo para un cambio global” dijo el jamaiquino-americano de Brooklyn.

Él es uno de muchos voluntarios que aportan en varios comités para mantener a todos a salvo, calientes, alimentados y políticamente organizados.

El martes en la tarde, John Johnson, quien se describe como un veterano de la guerra y un doctor en el St. Vincent’s Hospital de Staten Island, repartió curitas a un activista. Se ocupa de una estación de suministros aprovisionada con vitaminas y vendajes.

Nick Long, un desempleado con 22 años, se instaló con una bolsa de tabaco donado y un poco de papel de enrollar con un letrero que dice, “Nick @ Nite”.  Las donaciones llovieron, y de pronto se encontró con un negocio rápido.  Dijo que enrolló 1,665 cigarrillos el primer día, y los ofreció de gratis todos.

“Estoy cansado del capitalismo”, dijo.

El grupo ha instalado una bien surtida biblioteca para prestarlos. Durante todo el día mantuvo su surtido de libros y periódicos.

Aminafu Williams, de 71 años,  empleado retirado de la industria automotriz y activista de derechos humanos toda su vida, se detuvo como a las 5 p.m. a hojear las revistas.

“Me gusta lo que hacen estos jóvenes”, dijo Williams, quien reside en Newark.  Llamó al movimiento “parte de una concientización universal, la cual está surgiendo no solo aquí’, sino en todo el mundo, destacando la brecha entre el rico y el pobre.

En el nuevo espacio, algunos encontraron el tiempo para redisenar el mapa de “estructura socioeconómica del poder”. Los tambores mantuvieron el ambiente hasta para bailar.

“Existe alegría  y diversión”, apuntó Bill Dobbs, voluntario de relaciones de medios a algunos reporteros de TV recién llegados a la escena.  “Son emociones, pero emociones importantes—te aceleran y excitan” en torno a la acción política.

La comida estuvo fluyendo a lo largo del día, gracias a donaciones en dinero y en comestibles.

Las donaciones  incluyeron galleticas enviadas por una abuela de Idaho y piñas de Hawaii, dijo Ani Ferrara, quien está organizando los alimentos.  Dijo que su comité de alimentos ha cambiado su objetivo de ordenar alimentos tales como pizza y donas.  En su lugar, ellos solicitan donaciones de los granjeros, y entonces consiguen gente con grandes cocinas quienes están dispuestos a cocinar para un grupo.

Ferrara dijo que el acampamiento en Zuccotti Park “no es sostenible, porque se sostiene de donaciones”. Pero dijo que el grupo ha logrado “crear un lugar donde podemos reestructurar cómo funciona el proceso democrático”, al darle a cada cual una voz mediante la toma de decisión de consenso, y al empoderar a la juventud para que sean líderes.

Lo único con lo que no cuenta la comunidad es con un baño, dijo Kevin Sheneberger, encargado del mostrador de información. Para resolver, los congregantes se van al baño de un McDonald’s cercano.

Shenerberger dijo que su  grupo recomienda a los manifestantes que utilicen los baños de los negocios locales, pero que se aseguren de comprar algo en el camino.  Reconoció que es probable que muchos de los activistas no deseen comprar nada en el mega corporativo McDonalds, y como quiera han estado dejándose caer por allí.

“Usted tiene que elegir sus batallas”, dijo. “Estamos optando por ceder un poquito de terreno de manera que podamos utilizar el baño, para así poder cambiar las cosas” un poco más adelante.

 


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