Cuando un ladrón se llevó su marihuana y $2,800 en efectivo, Garfield Reid llamó a la policía y reportó que por ser generoso con su marihuana había regresado a robarle.
Reid (en la foto), quien tiene 80 años de edad, hizo el relato el martes en la noche en su hogar de la calle Vernon en el Hill, a una manzana de distancia del Yale-New Haven Hospital.
Primero relató su historia a los policías. Entonces removió la base de metal de la cama la cual estaba bloqueando su puerta delantera rota y permitió la entrada a un reportero.
El jubilado, oriundo de Jamaica, caminó por el pasillo hacia la escena del crimen, una guarida de fumadores en el primer piso, repleta de papeles, cigarrillos, piezas de bicicletas y paquetes individuales de mantequilla de maní Smucker’s.
“Regresé a la casa a las 4:30, justo cuando comenzaba a oscurecer”, dijo. “Puse las llaves en la puerta”, y esta se abrió. Resultó ser que alguien la había abierto con una especie de pata de cabra.
Reid dio una hojeada a la sala del primer piso, donde con frecuencia se reúne con amigos para fumar marihuana. Observó que alguien había movido su pequeña mochila negra, la cual él había utilizado para guardar su marihuana y algún dinero. Busco dentro y la encontró vacía.
Llamó a la policía para reportar que alguien había robado su marihuana y una gran cantidad de dinero. No era marihuana costosa, dijo él, solo del tipo “regular”.
Un despachador de la policía difundiendo el mensaje emitió un reporte alarmante: habían robado marihuana por valor de $3,000 del hogar de Reid.
Al escuchar la llamada, “yo vine en seguida” dijo la teniente Holly Wasilewski, la policía de mayor rango en el Hill. “No era lo que parecía”, dijo ella.
La agente policial se enteró de que el robo era de aproximadamente $3,000 en efectivo, no en pitillos de marihuana. Ella dijo que Reid no presenció el crimen, y la policía no tenia medios para rastrear a quien lo cometió.
Luego de que ella se fue, Reid dijo que la honestidad es el mejor camino, aunque cuando la policía llegó, tenia mucho que explicar.
Informó a los policías que le faltaban 1 o 2 onzas de marihuana y los $2,800 en efectivo. Dijo que sabia que eso lo hacía aparecer como un traficante de drogas.
“Yo no vendo drogas, yo compro drogas”, dijo él. Dijo que acumuló el dinero en el transcurso de muchos meses, poquito a poquito, durante viajes al banco para retirar los cheques del Social Security. El dinero estaba escondido como reserva: “Ni siquiera mi esposa sabe que tengo tanto aquí”.
“Yo trate de mantenerlo en secreto”, dijo él, pero sospecha que “alguien sabía”.
Reid sospechaba que la persona fue alguien que había estado dentro de la casa antes para fumar con él. Dijo que con frecuencia invita a gente a compartir el porro.
Reid emigró a los Estados hace 42 años, siguiendo a la familia de su esposa hacia New Haven. Durante años trabajó durante como mecánico, y se convirtió entonces en el primer negro propietario de negocios en North Haven, donde administraba su propia estación de gasolina, dijo. Compraba y rentaba propiedades. Una de las propiedades que aun posee es la sede del nuevo gimnasio de boxeo en Dixwell.
Al paso de los años, él ha ayudado a otra gente a mudarse de Jamaica a New Haven, y les ha ayudado a encontrar trabajo cuando llegaron aquí, dijo. Les ha dado casas a algunos de sus nueve hijos. Y siempre compartió su cigarrillo.
“Soy demasiado generoso. Yo ayudo a mucha gente”.
Hace alrededor de dos meses, invitó a una pareja a fumar, y terminaron rogándole por dinero para los Pampers y pasaje para el autobús. Cuando finalmente le dio a la pareja el pasaje de autobús, la chica corrió hacia la puerta.
“Ella agarró mi hierba y corrió con ella”, recuerda. Él corrió tras ella, pero era demasiado rápida.
El martes fue la primera vez que alguien ha irrumpido en su casa de Vernon Street en busca de marihuana, dijo él.
Dijo que escogió informar a la policía sobre ello porque quería un reporte policial documentando que alguien le había acosado. La marihuana es una parte relevante del reporte, reconoció, porque es posible que fuera la causa de que entraran a la casa.
“Estaban tras la marihuana, pero el dinero estaba en la bolsa también”, dijo él. Agregó que tiene una idea de quienes pueden ser los culpables, su esposa vio a tres personas de unos veinte años en el balcón cuando salía de la casa de tres familias, pero él no sabía quiénes eran.
Wasilewski y el Sgto. Rich Miller regresaron a los pocos momentos para reportar que ellos habían rastreado la manzana y no habían encontrado a nadie que presenciara el crimen. El rastreo no tomó mucho tiempo.
Wasilewski dijo que no es usual que alguien reporte la falta de drogas. Ella dijo que no existe razón para procurar cargos contra el viejo. La policía nunca ha tenido problemas con esta casa, dijo ella. Y señalo que ahora, la posesión de menos de media onza de marihuana es una infracción, no una fechoría, similar a un ticket por exceso de velocidad. De todos modos, cuando se presentaron a su casa, Reid no tenía marihuana alguna.
En casos como este, dijo ella “apreciamos la honestidad de alguien”. Por su parte, Reid dijo que él aprendió una lección sobre como guardar sus cosas de valor con seguridad. “No creo que yo vuelva a tener nada parecido aquí”, dijo.








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