miércoles, 23 abr 2014

Última actualización:10:24:25 PM GMT

    

La Voz de Conneticut

    
jSharing - JA Teline III

Dos fuerzas policiales, una comunidad conectada

Cuando el activista ecuatoriano Dixon Jiménez ayudó en la entrega de 400 “tacos” de protesta a la oficina del  alcalde de East Haven, para lograr hacerlo, él y sus compañeros propulsores cruzaron la frontera.

 

Cuando los inmigrantes ecuatorianos de East Haven desean rezar o jugar al fútbol, cruzan la frontera de regreso a East Haven.

En papel, New Haven y East Haven están separados por una línea fronteriza. La línea marca dos municipalidades bastantes diferentes.

La línea divisoria se nubla cuando se trata de la floreciente población ecuatoriana de la municipalidad. En cierto sentido, las dos ciudades comparten una comunidad  de inmigrantes ecuatorianos unificada y de rápido crecimiento; a menudo parece como si la línea divisoria ni existiera.  Los ecuatorianos van de compras de New Haven a East Haven. Vienen a New Haven para orar en la iglesia Santa Rosa de Lima en Fair Haven o para jugar al fútbol en la liga ecuatoriana de fútbol.

En otro sentido, la frontera de la ciudad es una clara línea divisoria.  La mayoría de los ecuatorianos de East Haven vinieron directamente de las comunidades vecinas de Morona-Santiago y Azuay.

La mayoría de los ecuatorianos de New Haven provienen de cualquier otra parte del país, incluyendo un contingente de la ciudad de Puerto Quito.

Ambas poblaciones locales crecen rápidamente. Un programa de educación cultural para después de clases ha sido iniciado.  Anualmente una gran parada recorre las calles del centro de la ciudad, con tanta festividad como el Día de San Patricio, el Día de Colón o las paradas de Freddie Fixer para las antiguas comunidades Irlandesa-Americana, Ítalo-Americana y Afro-Americana.  Mientras tanto, en East Haven, los ecuatorianos han sido la fuerza principal responsable de que en tan solo unos años,  la población latina se haya disparado de  un 1 a 10 por ciento en toda la ciudad.

Se estima que unos 3,000 ecuatorianos residen en New Haven, de 800 a 1,000 en East Haven, conforme a Raúl Erazo, del consulado, el cual abrió sus puertas en New Haven en el 2008.

Más claramente, la frontera marca la línea divisoria entre dos tipos de vigilancia, dos grupos de expectativas para los latinos que caminan o manejan por las ciudades.  Mientras que el  de John DeStefano, alcalde de New Haven estableció un programa de tarjeta de identificación amistosa y ordenó a los policías de New Haven que no preguntasen a nadie sobre su estatus migratorio, Joe Maturo, alcalde de East Haven, a la luz del arresto de sus oficiales y la investigación federal en curso, dijo que él podría ayudar a los latinos de su ciudad a comer tacos. (Posteriormente se disculpó por la declaración).

Fue ese comentario lo que conllevó a la entrega de 400 tacos de protesta a la oficina de Maturo el 26 de enero.  Portando una bandeja de tacos estaba Jiménez, un activista de la comunidad ecuatoriana de New Haven.  El es uno entre varios latinos quienes compartieron esta semana sus diversas perspectivas sobre la división New Haven/East Haven.

Jiménez expresó que, mientras que New Haven tiene más gente ecuatoriana que East Haven, East Haven tiene más negocios ecuatorianos que New Haven.  Muchas personas van a East Haven a enviar paquetes o dinero hacia el Ecuador, dijo él.  Pero expresó que muchas otras actividades tienen lugar en New Haven. “La única diferencia son las autoridades y la policía”, dijo Jiménez.

En New Haven existe una activa liga de fútbol ecuatoriana con varios equipos de East Haven, dijo Elio Cruz, quien forma parte del liderazgo de la Virgen del Cisne, la nueva organización ecuatoriana.  Al igual que Jiménez, él proviene de Puerto Quito.

La gente se siente atraída hacia East Haven porque las calles son más seguras que las de New Haven, independientemente de la policía, dijo Cruz.  La comparación ha provocado que alguna gente se mude al otro lado de la frontera, en ambas direcciones.   Eso es cierto sobre Edith

Sánchez, una mujer peruana de 34 años quien se estableció inicialmente en East Haven, y entonces fue forzada hacia New Haven debido al acoso policial, dijo ella.  Hace sólo dos meses, ella se mudó de nuevo hacia East Haven, donde dice sentirse a salvo del crimen.  Desde que la investigación federal se hizo pública, ella y otros han notado un descenso en el acoso policial.

Hace cuatro años, Pedro Gutiérrez, el propietario de Gutu’s Bakery de Main Street en East Haven, vendió su casa en Long Island  y se mudó a East Haven, luego de haber visitado allí a su hijo y ver la oportunidad para un negocio.

Gutiérrez es originario de Sucúa, en la provincia de Morona-Santiago.

Marcia Chacón, quien junto a su esposo Wilfredo Matute, son propietarios de My Country Store en Main Street, es de la vecina provincia de Azuay.  Ella vino al área hace 17 años por conexiones familiares. Hace doce años que ella y su esposo tienen su tienda en East Haven.

Chacón dijo que ella no siente división alguna entre las comunidades ecuatorianas de East Haven y New Haven.  Están unidas por la Iglesia Santa Rosa de Lima, el centro de la comunidad más grande, dijo ella.

No todo el mundo estuvo de acuerdo con que la iglesia es el centro.

Luis Rodríguez, propietario de la tienda de comestibles Los Amigos, dijo que él no asiste a Sta. Rosa. Dijo que está tratando de organizar a los propietarios de negocios latinos en East Haven para que se reúnan con el alcalde, una primera señal de que ahora la base institucional ecuatoriana que descansa predominantemente en New Haven puede que también emigre en parte hacia East Haven.

El jueves, Rodríguez estuvo por allí para discutir el plan con Esdras Marin de 28 años, propietario de La Bamba Restaurant, al cruzar la calle de Los Amigos.

Marín dijo que hace 9 años vino desde Ecuador a East Haven por una conexión familiar. Dijo que su clientela es algo más que ecuatoriana.

Los clientes son de Puerto Rico, Argentina y otras partes de América Latina, expreso él.

En las noches, los latinos de East Haven van a New Haven a bailar, en donde saben que no serán acosados por la policía, dijo él.

El jueves en la tarde, al momento que Marín hablaba, su restaurante estaba vacío. Dijo que se llenaría tarde en  la noche con personas de ciudades cercanas,  pero sólo aquellos que tienen sus papeles en orden, dijo él.  Expresó que los policías de East Haven han atemorizado al resto.

Hablando de visitantes del otro lado de la frontera, Rodríguez dijo que un grupo al cual no le agrada ver es a los activistas de New Haven quienes organizan las marchas.  Es mejor mantener el orden público y demostrar mediante acciones diarias, que los latinos son buena gente, dijo él.


blog comments powered by Disqus