Políticos y mariachis en desfile en honor al trabajador

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El Día del Trabajo en Newtown, un poblado colindante de Danbury, se celebra con el desfile más importante del Estado, los políticos se mezclan con las bandas, las carrozas, las parroquias eclesiásticas y ahora hasta el mariachi.

NEWTOWN. El 58avo desfile en honor al Día del Trabajo fue una ocasión ideal para que la clase política hiciera su aparición buscando la re-elección y asentaran su fuerza pública, mientras los niños recogieron caramelos que son lanzados por los participantes y los mariachis entonaban “Cielito Lindo”.

Los organizadores del desfile conocido como la Parada Anual de Newtown (Annual Newtown Labor Day Parade), se encargó este año de atraer más carros alegóricos, bandas marciales y agencias comunitarias del poblado.

Varios políticos locales salieron a celebrar el Día del Trabajo en el 58º Desfile anual del Día del Trabajo de Newtown.Entre los asistentes estaban el gobernador Ned Lamont, la vice-gobernadoar Susan Bysiewicz y el senador Richard Blumenthal, quien asiste por 31 años en forma ininterrumpida.

“El desfile marca el inicio del año escolar y del otoño pero para mí marca el regreso a Washington DC para tratar de mejorar el país”, dijo Blumenthal.

Si bien fue el primer año de desfilar como gobernador para Ned Lamont, fue la cuarta vez que marchó en el desfile.

“Hacerlo como gobernador significa mucho”, expresó Lamont. “Es una oportunidad para mirar a las personas a los ojos, decirles que les estoy dando el corazón y agradecerles a las personas que trabajan para el Estado”.

Este año, dijo Lamont su mayor preocupación es abrir el debate en torno a los hospitales y el tema de los peajes de las carreteras sigue latente.

A pocos pasos del Gobernador estuvo la representación republicana que esta vez fue encabezada por el alcalde de Danbury Mark Boughton, quien nuevamente está buscando la reelección por décima vez.

Fue notoria la presencia de escuelas, parroquias y agencias de servicios públicos que como cada año volvieron a desfilar, pero esta vez, el mariachi mexicano volvió a sobresalir por la gran diferencia que hacen con su repertorio mexicano tradicional y porque las bailarinas movían sus faldas a todo lo que daba el viento.

La parroquia Santa Rosa de Lima asentada en Newtown hizo del desfile una oportunidad para recaudar bolsas de alimentos dentro de su carro alegórico. El sacerdote con una simpatía peculiar alzaba la mano y recogía las fundas de donativos. ¡Claro!, la parroquia se llama Santa Rosa de Lima en honor a la Santa patrona del Perú, dijo el sacerdote, mientras aplaudía el paso del mariachi.

“De la sierra morena, cielito lindo vengo bajando, un par de ojitos lindos, cielito lindo, traigo, de contrabando”, era la frase que una y otra vez repetía el mariachi de Connecticut Fiesta del Norte, en tanto que las bailarinas movían las polleras al son del aire.

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