¿Quiénes somos y de que estamos hechos?, por Jorge L Limeres Gregory

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Cuantas veces me he cuestionado: ¿qué somos y de qué estamos hechos? No han sido pocas las ocasiones que he buscado la respuesta a esa interrogante y la contestación ha sido consistentemente la misma. Pero de la misma manera que comparto con los lectores, esta vez optaré por reservar mis opiniones.

No pongáis vuestra fe ni en las promesas de los reyes, que venden a los pueblos; ni en la voluntad de los capitanes, que van brindando libertades y ultrajan y amenazan; ni en las reformas, que hacen esperar la opresión: ni en “la paciencia” de enviados infieles que cargan su indignidad de honores y de empleos; ni en los escritos de los publicanos que os dicen: “Somos libres”, mientras su servilismo lleva las señales del collar que los sujeta;…”
Dr. Ramón Emeterio Betances

Escuchando y leyendo a algunos compatriotas míos en estos días en que la crisis nuestra que con sobrada razón se ha convertido en el centro del universo, me he motivado a compartir con ustedes las inquietudes que son resumidas en el título de este escrito. 

Las respuestas, aunque nos dejen un sabor amargo en la boca o no sean totalmente satisfactorias, nos deben poner a pensar sobre la gravedad del asunto. No hay duda que nos exponemos a escuchar miles de comentarios todos diferentes y contradictorios: unos alejados de la realidad, otros desvinculados de lo que los rodea y otros que sin tener perspectiva histórica alguna que les sirva de base no pueden resumir un análisis inteligente del tema.  

Hay acontecimientos irrefutables por la existente evidencia histórica que confirman los hechos. Aquí no hay margen a especulaciones. Es cierto que no tengo el monopolio de la verdad, pero tampoco me someto a los engaños que otros nos tienen acostumbrados. Por desgracia, muy a menudo vemos intentos de “endulzar la píldora”, de ser “políticamente correcto”, de “no herir sentimientos” o de “no ofender a nadie”. Todo en nombre del respeto que los “otros se merecen”.

¿Pero qué somos y de qué estamos hechos que tenemos que acomodar al que nos ofende?

¿Por qué tenemos que eludir la responsabilidad de darle el nombre correcto, sin subterfugios a la verdad? ¿Por qué tenemos que guardar silencio ante los desmadres que otros cometen en nuestro nombre? ¿Por qué tenemos que respetar a quien no nos respeta y en forma criminal continúa ejerciendo poderes que ponen en riesgo a nuestra propia vida?

¿Estaremos destinados a ser los tontos útiles, víctimas de toda clase de sabandija que se acerque a nuestras costas? ¿Será que no podemos valernos por nosotros mismos? Aunque ya están harto comprobadas nuestras habilidades y nuestras capacidades, siempre optamos por alquilarnos como lastimosos arrimados incapaces de tomar en nuestras manos nuestro propio destino.

¿De qué estamos hechos, que permitimos en cómplice silencio que los mismos usureros y estafadores responsables de la peor crisis económica y moral continúen dictándonos pautas y dirigiendo nuestras instituciones? ¿Por qué continuamos permitiendo la intromisión en nuestros asuntos de individuos que ni tan siquiera conocen nuestra idiosincrasia, que no hablan nuestro idioma y que jamás se identificarían con nosotros? Esos que no respiran ni sudan nuestra puertorriqueñidad, pero sin titubeo alguno envenenan nuestra nación y abusan de nuestros viejos, de nuestros jóvenes y de nuestras mujeres.

¿Quiénes somos y de qué estamos hechos cuando toleramos mansamente y aplaudimos a un irrespetuoso, arrogante, homofóbico, misógino y xenofóbico presidente de otra nación mientras nos lanza rollos de papel toalla como si fuéramos unos pobres diablos?

¿Quiénes somos y de qué estamos hechos cuando aceptamos que charlatanes nos hablen de valores familiares, de justicia e igualdad, que se nos humille, que se nos rebaje y guardamos silencio para “no herir sentimientos ajenos”?

¿Quiénes somos y de qué estamos hechos cuando se nos discrimina y se nos impone una ciudadanía, se nos envía a guerras que no tenemos nada que ver con ellas y donde jóvenes puertorriqueños han ofrendado su sangre sin saber por qué?

¿Qué somos y de qué estamos hechos cuando permitimos que los mal llamados religiosos nos traten de imponer caprichosamente sus criterios violentando el más elemental mandamiento de amarse los unos a los otros? Esos proclamados líderes religiosos cabalgando sobre una hipócrita rectitud moral se oponen al aborto, pero contrario “al no matarás”, descargan su violenta ferocidad a cuanta nación vulnerable encuentren y que le redunde en ganancias materiales.  

Todo se agrava cuando uno ve y escucha a personajes de nuestra propia nación que mienten, que evaden, que imponen tergiversados alegatos engañando a ese pueblo dócil al cual manipulan su inocencia y la ignorancia que sufre nuestro colectivo nacional.

¿Quiénes somos y de qué estamos hechos cuando condenamos a jóvenes puertorriqueños que ejercen su derecho democrático a disentir y lo hacen en el sitio correcto, de frente a Lin M. Miranda, uno de los jóvenes valores que nos enorgullece y que ha recibido merecido reconocimiento en el mundo entero? El Sr. Miranda sí ha contribuido a aliviar la reciente desgracia de nuestra nación. Pero “lo cortés no quita lo valiente” ni “el triunfo nos autoriza a ser canalla” y es necesario que Lin M. Miranda también entienda que la llamada Junta Fiscal es una imposición más a nuestro pueblo y son ellos precisamente los responsables de esta terrible debacle económico; además de ser una afrenta a cualquier nación que se respete así misma. Esos jóvenes estudiantes se expusieron a hacer lo que otros por cobardía, ignorancia o jaibería no se atreven hacer.

Una vez más son los jóvenes universitarios, que en el momento oportuno nos ilustran a todos de lo que ellos están hechos y de lo que todos podríamos ser.

Sigamos ejemplo.

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