Recién graduados rumbo a universidades desafían expectativas

0
168

Por Christopher Peak

“Cuando llegué a este mundo hace 18 años, se decidió que yo no sería otra mujer hispana más, poco educada, promiscua y dependiente”.

Eso es lo que Joselyn Bassat, estudiante de último año de Achievement First Amistad High School, escuchó repetidas veces durante dos décadas. Para una niña criada en las circunstancias en que creció, dijo Bassat, parecía solo una cuestión de tiempo antes de que fracasara en el intento.

“Hace catorce años, cuando mi padre fue encarcelado, la sociedad se olvidó de él y puso el microscopio apuntando hacia mí, esperando que yo también cayera”, dijo.

Bassat and her mother Melissa Rios.

“Hace cinco años, cuando entre en la pubertad, la sociedad decidió que yo seguiría los pasos de mi madre, quien eventualmente, tuvo que abandonar la escuela y trabajar para otros toda su vida”.

“Hace dos años, cuando mi hermana de 14 años tuvo un bebé, fue mi familia quien me comenzó a presionar para que aceptara que yo sería la siguiente. Lo que debía aceptar, es que yo estaba diseñada genéticamente para heredar el potencial atrofiado rasgo familiar”.

Pero como estudiante de bachillerato, Bassat dijo que decidió que su vida no encajaría en la trayectoria que al parecer todo el mundo a su alrededor pensaba que ella estaba destinada a seguir.

“Estaría condenada al fracaso, de haber permitido que alguien escribiera mi historia sin antes haber tenido la oportunidad de aprender a cómo escribirla por mí misma”, dijo Bassat. “Luché en la escuela, con mis angustiosas inseguridades, para vencer las estadísticas”.

Hoy estoy aquí, hija de un padre condenado y encarcelado, hija de una joven madre soltera, hija de una ciudad que no conoce la compasión, hija de un sistema que no cree en nada más que en su fracaso”, concluyó Bassat. “Y, sin embargo, aquí estoy”.

Bassat hizo esa declaración frente a una aglomeración de simpatizantes la semana pasada, en el día anual de firmas de Amistad High School, cuando los estudiantes del último año, informan en qué universidad se matricularían para el próximo otoño. Al final de su breve discurso, levantó un banderín para Eastern Connecticut State University.

Durante la ceremonia, que tuvo dos horas de duración la tarde del pasado miércoles en el gimnasio de la escuela Charter, muchos de los 116 estudiantes de último año de la clase de graduados de Amistad, contaron cómo habían superado sus dificultades.

Describieron cómo habían desafiado lo que la sociedad llamaba a sus “familias rotas” para lograr más de lo que se podía esperar de ellas y ellos. De cómo enfrentaron la homofobia cuando dos jóvenes anunciaron públicamente un amor entre dos de ellas.

Cómo desafiaron el choque de identidades étnicas para encontrarse entre unos (os) y otros(as). Y cómo desafiaron incluso las demandas de su propia escuela, para comenzar a cambiar una cultura calificada de opresiva.

“Este día ha sido completamente grabado en mi mente”, dijo Daniel Gant, quien estudiará en la Universidad de Tufts. “No solo quería estar aquí, sino que trabajé y me sacrifiqué para asegurarme de llegar aquí”.

A medida que se acercaba el día en que recibirían sus diplomas, la promoción de este año, abordó la problemática más significativa que cualquier persona dentro del sistema escolar había enfrentado, ya que el director renunció abruptamente, después de que The Independent publicara un video en que se le veía empujando a un estudiante y docentes que protestaban contra “las desigualdades raciales sistemáticas observables en todo el sistema”.

Pese a dificultades y desafíos, que se suman a las largas jornadas de 16 horas de clases, deportes y tareas, los futuros graduados se dirigen a las mejores escuelas de todo el país.

Entre las demostraciones más destacadas de la semana pasada se destacan la de los estudiantes enarbolando banderines de universidades Ivy League como Yale y Brown;  de universidades históricamente afroamericanas como Howard y Johnson C. Smith;  de escuelas religiosas como Villanova, San Juan y Providencia;  de pequeñas universidades de artes liberales como Pomona, Bowdoin, Bryn Mawr y Kenyon; así como de varias universidades estatales y comunitarias como Gateway y Housatonic.

Por un momento, el evento reactivó los ánimos y entusiasmó al momento de leerse del evangelio el sermón “de las excusas”, el cual, entre otra cosas, sostiene que una educación rigurosa puede superar las circunstancias adversas, dejando la raza o clase social del estudiante como un simple incidente del pasado en la vida de un adolescente.

 “Estos últimos cuatro años han estado llenos de desafíos y obstáculos, que superé para desmentir las estadísticas.  Ser un hombre hispano en esta sociedad me hizo la vida más difícil, pero me dio la formación para llegar a ser lo que soy hoy”, dijo George Bohorquez (hijo de un trabajador de fábrica) que ahora ingresará a la Universidad de Clark.  Escuchar cosas como “Hablas tan bien” y “No eres como ellos”, me impulsó a proponerme superar las bajas expectativas que esta confusa sociedad ha puesto en mi raza y cultura”.

Cuando los estudiantes daban sus testimonios, a menudo entre lágrimas, la multitud, que incluía hombres de clase pobre, dejaba escapar vítores de aceptación, y lo animaban a seguir hacia adelante, aunque con cuidado.  Los estudiantes en todo momento de sus intervenciones, también agradecieron a sus padres, que se levantaron para grabar sus discursos en sus teléfonos, al igual que sus maestros, trabajadores sociales y consejeros.

Algunos estudiantes incluso citaron versículos de la Biblia, agradeciendo al Señor por las dificultades que les había dado.  También se refirieron a los números que dicen que, estadísticamente los jóvenes negros, incluso si se crían entre riquezas, terminarán en peores situaciones que los jóvenes blancos que comparten el mismo nivel socioeconómico.

 Zackery Murphy, un estudiante de último año que ingresará a la Universidad de Connecticut el próximo año, dijo que sentía haber nacido con el nombre equivocado, “el sonido de un niño blanco que esconde la piel de su hombre negro”.

“Vencí la duda y mis propios límites.  Vencí a los sistemas de opresión, incluso a los que a simple vista no se ven.  En un mundo como este, donde naces con esta piel, como muchos de nosotros, eso es lo que tienes que hacer “, dijo Murphy.

Murphy agregó que se había referido a la escuela como un sistema dominante en sí mismo, que existe casi exclusivamente para los estudiantes de color. Que la escuela había mejorado drásticamente después de que Emery Sykes, un ex consejero, asumiera el cargo de director.  Dijo que sus años en las cadenas de escuelas “charter” lo prepararon para el éxito, pero que también se dio cuenta, cuando ingresó a su segundo año de preparatoria, de que esas mismas técnicas eran “opresivas”.

“No todo es como parece. Cuando estás en un sistema como ese, tienes que ver más allá de los límites y más allá de las barreras que existen contra ti”. “Se sintió bien compartiendo eso”, dijo.  “Realmente no tenemos tiempo para brillar, para realmente expresarnos y contar nuestras propias historias a nuestra propia gente”.

Durante su discurso, Murphy les dijo a los estudiantes más jóvenes que miraran dentro de sí mismos para encontrar su propio valor.

 “Para mis amigos y compañeros, todos ustedes conocen la “vibra”. No solo ingresamos, sino que ahora salimos como una de las mejores clase graduada que jamás haya habido en Amistad High School.  Estoy orgulloso de lo lejos que hemos llegado, pero aún más orgulloso de lo lejos que vamos a llegar”, dijo Murphy. “Cuando las probabilidades están en tu contra, confía en ti mismo y en tu propio proceso y reconoce tu valor.  Y no inviertas tiempo permanente en objetos temporales”.

 “Gracias a Dios por mi familia, especialmente mi madre, cuya fuerza y desinterés me demostraron que una mujer negra es una mujer poderosa.  Sus sacrificios por mí nunca pasarán desapercibidos”, concluyó Murphy.  “Tienes un hijo destinado a la grandeza.  Lo prometo”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí