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El buen árbol de U2 cumple 25 años

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"Esto es sólo el principio", declararon premonitoriamente los componentes de la banda irlandesa U2 cuando, el 3 de marzo de 1988, se arrimaron al mejor árbol posible, haciéndose con el Grammy al mejor álbum del año por "The Joshua Tree", su quinto disco y, a la sazón, uno de los más celebrados no sólo de su carrera, sino de la historia misma de la música.

El fenómeno comenzó un año antes de aquella trigésima edición de los premios Grammy, en la que le arrebataron el galardón a la desaparecida Whitney Houston, a Prince y al "Bad" de Michael Jackson y en la que también resultaron premiados astros como Sting y Paul Simon.

El 9 marzo de 1987 salió a la venta "The Joshua Tree", cinco años después de su anterior producción, "The Unforgettable Fire", que ya les había proporcionado cierto estatus de prestigio.

Lo que no sabían Paul Hewson "Bono", David Evans "The Edge", Larry Mullen Jr. y Adam Clayton es que, con aquel nuevo trabajo, estaban asfaltando con baldosas doradas su camino hacia la estratosfera.

Por su vigésimo aniversario, la banda lanzó una edición remasterizada del álbum, con abundante material documental y temas inéditos como "Wave of sorrow".

Ya sea por la casual confluencia de talentos individuales y decisiones realmente acertadas o porque el aplaudido resultado colectivo redundó en beneficio de todos ellos, se dieron en "The Joshua Tree" una serie de ingredientes que, con vocación retrospectiva y casi mitológica, se enumeran a menudo como responsables de su éxito.

ENO-LANOIS-CORBIJN.

El quinto disco de U2 constituía su segunda colaboración con los productores Brian Eno y Daniel Lanois. Llevados por su batuta, la banda explotó un sonido más contundente y menos experimental que en "The Unforgettable Fire".

Junto a ellos construyeron una poderosa asociación de la que surgieron sus otras dos joyas musicales, véase "Achtung Baby" (1991) y "All That You Can't Leave Behind" (2000).

En "The Joshua Tree" pretendían evocar la fuerza agreste de los típicos espacios abiertos de EEUU, como el desierto de California en el que se tomaron las imágenes del libreto.

Aquel viaje lo emprendieron con el fotógrafo holandés Anton Corbijn, que ha pasado a la historia como su más famoso retratista, pero que en 1984 apenas había dirigido el videoclip del tema "Pride (In the Name of Love)".

Durante aquella sesión fotográfica en el Parque Nacional de Joshua Tree de California, Corbijn tomó una imagen de un ejemplar del típico árbol de Josué de la zona. El resultado era tan espectacular que terminó bautizando el disco, aunque la foto no figura en la portada, como mucha gente piensa.

"LAS DOS AMÉRICAS".


Cuenta el cantante Bono que, en origen, el álbum iba a llamarse "Las dos Américas". Siguiendo la estela de autores a los que admiraban como Tennesse Williams, Allen Ginsberg o Charles Bukowski, emprendieron un recorrido por EEUU, convencidos de que éste no era "sólo un país, sino una idea".

El extravagante, carismático y camaleónico líder de U2, Bono, empezó a utilizar entonces algunos de sus estilismos más característicos. En este caso, hizo acto de aparición el sombrero "Stetson", con el que quería representar la iconografía americana.

"La idea era que yo quería presentarme al mundo de una manera irónica", declaró Bono durante un juicio en 2006 en contra de la estilista Lola Cashman, que trabajó para ellos como asesora entre 1987 y 1988 y que fue obligada a devolver algunos objetos de los que se había apropiado, entre ellos, uno de los famosos sombreros.

Pero "The Joshua Tree" no se inspira solo en las virtudes de EEUU, también en sus defectos, como su política exterior, cuyas funestas consecuencias conoció Bono de primera mano durante un viaje por América Central.

"Vi cómo la misma gente que representaba la libertad para el resto del mundo estaba bombardeando aldeas en El Salvador", afirmó el cantante.

Aquella decepcionante imagen quedó impresa en canciones como "Mothers of disappeared" ("Las madres de los desaparecidos"), sobre lo sucedido durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, o "One Tree Hill", en la que citan a Víctor Jara.

EL GERMEN DEL ROCK DE ESTADIO.


Pero los éxitos de aquel disco fueron otros. "With Or Without You" y "I Still Haven't Found What I'm Looking For" se convirtieron en poco tiempo en sus primeros números 1 en EEUU, a los que se unió otro bombazo como "Where The Streets Have No Name", aupando "The Joshua Tree" a la primera posición en ventas en ese país durante 9 semanas.

Por si fuera poco, al éxito del disco le siguió "The Joshua Tree Tour", la primera gira en la que la banda comenzó a tocar conciertos en grandes pabellones y estadios deportivos, y que quedó registrada en el documental "Rattle And Hum" (1988).

El álbum se convirtió así en el germen de lo que con el tiempo devino en un estilo propio de hacer música, el llamado "rock de estadios", "grandilocuente y pretencioso" para sus detractores, con un espectacular despliegue de medios en directo, que tuvo su colofón en su última gira, "360º", la más rentable de la historia.

La sombra del árbol de Josué fue tan alargada que, en sus producciones posteriores, Bono y los suyos trataron de no repetirse, haciendo incursiones con más o menos acierto en distintos estilos, como el electrónico de "Pop" (1997).

Tras el éxito de "Achtung Baby" (1991), su séptimo disco, la banda dijo que aquel sonido nuevo, basado en el rock alternativo e industrial, pretendía reflejar la tala del árbol de Josué, pero ni el paso del tiempo ni el incendio que en 2006 amenazó la reserva donde se erguía el auténtico "Joshua Tree" consiguieron nunca socavar su figura y su leyenda.


Javier Herrero.
EFE-Reportajes.

 


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