Se nos fue el Restaurante Costa de Sol

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Era el año 1986 y la comunidad hispanoamericana crecía y lograba después de años de lucha, el logro de merecidas metas políticas y sociales.  En este ambiente de crecimiento y progreso surgen restaurantes e iniciativas comerciales en la calle Park donde se establecen bares a los que después de eventos de la comunidad, acudían líderes puertorriqueños y latinoamericanos luciendo elegantes trajes de tuxido.

Una de estas iniciativas comerciales y culinaria fue la apertura del Restaurante Costa de Sol que se localizó en el número 901 de la avenida Wethersfield en Hartford donde Pepe Feijoo, María Diéguez, Emilio Feijoo y Javier Feijoo dieron la cordial bienvenida a comensales interesados en probar paellas, jamón serrano, camarones al ajillo, caldo gallego, y ensaladas, en un ambiente distinguido que atrajo a clientes de Hartford, Wethersfield y suburbios de Greater Hartford.

Desde New Haven y Massachusetts llegaban los clientes que desde un comienzo dieron la bienvenida a esta empresa.

Pepe Feijoo siempre reconoció que el restaurante era una de tipo de iniciativa familiar y si en sus comienzos el cocinero español fue un español de apellido Puente, posteriormente fue Emilio Feijoo quien se hizo cargo de la cocina y la preparación de las paellas que podían ser marineras, valencianas y otras especialidades culinarias.

De a poco la empresa se fue expandiendo y creció con la apertura de una sala de eventos especiales donde se llevaban a cabo eventos políticos y sociales, un bar, y una boutique con comidas típicas, quesos y artesanías de Galicia.

Allí se efectuaron matrimonios, presentación de candidatos, recepciones a artistas, y fue el lugar preferido para un ambiente serio con la solemnidad que imprimían sus dueños.  Posteriormente se preparó un área exterior para los meses de verano.

“Los vinos eran de distintos países y la verdad es que uno se lucia invitando a la esposa, la novia o a visitantes a cenar o a almorzar,” dijo el representante estatal Edwin Vargas quien lamenta el cierre de este establecimiento comercial.  En décadas posteriores se agregó la música y el canto espontaneo en el bar donde se lucían guitarristas cultores de lo flamenco.

Lamentablemente y según un escueto mensaje en el periodo Hartford Courant, razones de salud y la necesidad de un merecido descanso después de 30 años de actividad ininterrumpida por parte de los hermanos Feijoo, obligaron al cierre del restaurante, pero Javier dio esperanzas a la prensa de una posible reapertura de alguna empresa semejante en la que como Cocinero mayor, podría ser el líder de otro Costa de Sol.

Pero todo está por verse y los clientes del restaurante le echan de menos porque los dueños son los que hacen los lugares.  

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