Tía Julia: Mi comadre me recomendó que le escribiera y así lo hago con la esperanza de que me responda lo antes posible ya que con mi esposo tenemos un lío de madre debido a lo del arbolito navideño.
Yo soy criada por acá por Waterbury y en mi familia existe la hermosa tradición de poner el arbolito en la sala de la casa y una guirnalda de pino en la puerta del hogar. Cada año íbamos con papá y mis hermanos a comprarlos y entre todos los instalábamos y le adornábamos como corresponde, es decir con figuritas y el Portal, además de la música navideña de Puerto Rico.
Me casé hace dos años con este muchacho del Paraguay que de ser buena gente y trabajador, lo es, pero que es más porfiado que esos abogados que apelan a sentencias en juicios sin ningún destino. Roger, es el nombre de mi esposo a quien conocí antes de las navidades del 2008 y no sabia los puntos que calzaba. Vino a mostrar las garras en nuestras primeras fiestas de fin de año que celebramos como pareja.
Primeramente, dejó que pasara la fiesta de Acción de Gracias de ese ácido año y se hacía el distraído cuando yo le recordaba lo del árbol. Cuando insistí, me dijo que era alérgico al pino y que le salían ampollas purulentas en la esparda. Para probar esto, le puse una ramita pequeña de pino bajo la almohada, ¡y nada de alergias! en otras palabras era un tremendo paquete.
Finalmente logramos negociar y yo puse mi guirnalda de pino puro en la puerta, y acepté lo del arbolito artificial que no es lo mismo ya que a mi encanta el olor natural de la naturaleza.
Roger me ha seguido poniendo obstáculos con lo del árbol y en varias oportunidades me he ido a la casa de mamá para disfrutar él de ella cuya fragancia se huele a un bloque de distancia.
Ahora este energúmeno quiere botar el arbolito el día 26 de diciembre en circunstancias que en la casa de mis padres lo dejábamos hasta el mes de febrero, específicamente el día de San Valentín.
Las cosas se han empeorado ya que limpiando el dormitorio, le encontré a Roger unas revistas de los Atalaya y un libro que habla de la importancia de no celebrar con iconos de barro ni regalos, y mencionan allí la parafernalia navideña, como si esto fueran lisuras. Se las boté todas a la basura.
Cuando le confronté, le dio coraje, pero me dijo que eso era lo que había y que hasta ahora se había refrenado de traer a sus hermanos a la casa ya que le daba vergüenza como nosotros caíamos en la adoración de ídolos como Santa Claus.
Yo todavía no me recupero de esta novedad y me molesta que Roger no me haya avisado de sus creencias antes de casarnos.
¿Qué hago? Agradeceré su gentil respuesta, y desde ya le deseo unas felices fiestas con arbolito, coquito, y guirnaldas.
Fresia
Respuesta
Fresia:
Leí con interés profundo tu cartita y la verdad es que me preocupa este asunto de la disputa por el árbol de Navidad. Aunque ya es tarde para remediar, hay esperanzas, pero debo decirte que todavía veo que hay muchachas y muchachos como tú que no averiguan ciertas cosas básicas acerca de sus respectivas parejas y relaciones, que aunque parezcan cáscara de coco, tienen que ver con el sistema de valores y creencias de cada persona.
Debido a que nunca se lo preguntaste a Roger acerca del asunto, este tampoco dijo nada y llegada la hermosa época de Santa, el Portal, y los pasteles; sale con esta novedad de que les está llevando a tener más discusiones que los legisladores en Súper comité de Washington que como la cucaracha, ya no puede ni quiere caminar, porque le falta, porque no tiene, voluntad pa’ negociar.
Sin embargo, veo que han llegado a resolver parte del asunto con esto de los arbolitos artificiales que me parece son una buena solución y que al igual que los pavos, cada año sufren con las celebraciones, unos porque se transforman en comida, y los otros por el ornato y la tradición que les talan de su entorno.
Aunque parezca extraño, en países del hemisferio sur también usan los arbolitos y simulan la nieve con trocitos de algodón e incluso en Puerto Rico hubo una gobernadora que un día 25 de diciembre, contrató un avión para que arrojara nieve en San Juan, la que por razones obvias se derritió pa’rapido.
Por ese motivo lo de Paraguay lo veo como la continuación de una tradición semejante a la nuestra, pero siempre hay excepciones, como es el caso de Roger.
Ahora bien, esto de la religión es otra cosa. Me parece que ustedes se casaron por algún rito religioso y es allí donde está el detalle como nos platicaba en Telemundo Mario Moreno Cantinflas, ya que si Roger pensaba de otro modo, era Católico, Pentecostal o Bautista, no habría existido problemas ya que como tenemos boca, todo se puede conversar, o jablal, como decía un jibaro.
También es posible que se haya ido convirtiendo de a poco lo cual es una posibilidad posible, como decía un representante estatal. De todos modos yo diría que compares lo que Roger hace por ti durante el año, y lo que sucede en una o dos semanas de fiestas navideñas. ¿No tiene el hombre un balance positivo los otros días del año?
La comunicación con tu hombre es muy importante y esto de la religión deben conversarlo para así entenderse.
Esperando que prosigan vuestro matrimonio, se despide de ti con cariño,
Tía Julia.








Semana de Up Fronts
Aún no hemos aprendido a convivir
Deterioro general (en Puerto Rico)
Enluta la Cámara de Diputados la Cultura de Paz en México 

