Querida Tía: Le escribo desde el hermoso pueblo de Willimantic, también llamado al menos por nosotros, la Perla del Este de Connecticut. Estamos residiendo por estos lados ya van para unos siete años, y nos preparamos para celebrar las Navidades y las fiestas de fin de año del modo que usted nos aconseja, sin embargo una espina de zozobra atravieza mi corazón, ya tengo una puntada en el hombro, y deseo desahogarme con usted.
Resulta que a mi esposo le bajo la inspiración y para el Día de Acción de Gracias en que se había dado cuatro frías, se puso a llamar a Puerto Rico y hablar con sus hermanos. No sé como fue que por allí se le ocurrió extenderle una invitación al hermano menor que está casado con una mujer incordia y que tiene tres nenes alborotaos, y con él que ya tuvimos una mala experiencia en el pasado ya que venían por tres días y se fueron después de Reyes, dizque para ver el desfile con los camellos en Hartford y conocer al nuevo alcalde.
Nosotros vivimos en un apartamento de tres cuartos y usted comprenderá que con los tres nenes míos que son también chiquitos y uno hiper, serían seis muchachitos chavando el parto. La esposa del hermano de mi esposo viene usualmente a sentarse a mirar el televisor y las telenovelas, no lava ni por casualidad un plato y por supuesto yo soy la que tengo que cocinar y preparar el sancocho.
Para empeorar las cosas, ahora mi esposo me dijo que también venía una sobrina de la cuñada y yo le dije que les parara el carrito pa’seguida porque simplemente no hay espacio en el apartamento y que yo, después del apagón de siete días me puse muy superticiosa y estoy preocupada por la posibilidad de otra tormenta donde usted se puede imaginar cinco adultos y seis nenes sin agua caliente y mirándonos las caras porque no hay más ná.
Mi esposo llamó a Puerto Rico y le explicó lo que había a su hermano Cuchín y su preocupación por lo de la sobrina, pero éste dijo que ya le había prometido a la muchacha que venía con ellos y que él dio su palabra, y que como la nena era flaca, no ocupaba mucho espacio.
A este punto yo me enojé y le dije que hiciera algo ya que ellos llegan por Nueva York y hay que ir a buscarlos y después dejarlos, y yo creo que esto es una terrible inconveniencia, la gente no piensa en el prójimo, ni se les pasa por la cabeza que pueden molestar.
Ahora nos pasamos discutiendo con Fabián ya que no hay suficientes camas para todas estas visitas. ¿Debiera pedirles que cancelaran el viaje ya que a mi me dio el flu?
Espero que me responda y desde ya le deseo unas felices Navidades y una grata Noche Buena.
MariCarmen
Respuesta
Hijita mía: Me imagino que te estás comiendo un cable, sacando cuentas acerca de lo que deberás gastar para que coman cuatro adultos, incluida la flaca, y seis nenes. Pienso que tu cuñado y su esposa dormirían en un cuarto con los nenes, y en el otro la esquelética con dos de los niños tuyos, y ustedes con el otro. Pero la verdad verdad, como decia Herman Cain, es que me es difícil imaginarlo.
Por otra parte alguien diría que debes pensar que una vez al año existe la oportunidad de estar con la familia y gozar de la presencia mutua, incluída la de la flaca.
En mi casa a mi pai le encantaba invitar a muchas personas a cenar y mi mai, que en paz descanse, se las veía duras para atender a tanta gente, preparar el coquito, asar el permil, y ponerle buena cara a medio mundo, e incluso cantar aguinaldos ya que tenía muy buena voz. Sin embargo nadie se quedaba y a las cuatro de la mañana cada uno para su casa, salvo que la gente siguiera cantando y hubiese un asopao de pollo a las seis de la mañana para pasar la juma. Lo bueno era que mi tía ayudaba y mi pai limpiaba al día sanguiente.
Sería bueno que tu esposo llame a su hermanito a Puerto Rico y le pida que la estadía sea breve ya que ustedes trabajan, hay que ir a dejarlos a Nueva York, los nenes deben prepararse para la escuela, y que por acá hace mucho frio, y todas esas cosas.
Me imagino que las visitas aportarán algo para los víveres y las vituallas y que no todo el gasto de seis bocas extras les caiga a ustedes en estos tempos en que los chavos andan más escasos que conseguir un subsidio por incapacidad.
Estoy segura que tu esposo se habrá arrepentido de darse tres frías, ponerse sentimental, invitar al hermanito menor, y ahora ustedes ambos, como decia un reverendo en un matrimonio que se hizo en Hartford, enfrenten en conjunto el temporal.
En estos tiempos mi vida hay que ser prácticos, no matar el espiritu navideño, pero tampoco permitir que te cojan con el mango bajito y transformen tu casa en el hotel “MaryCarmen” con chofer, cable y cocinera.
Ni por nada acepten que la flaca se quede más tiempo con ustedes para hacer su vida por acá y ruega para que no aparezca con un baby, ya que eso ha pasado. Tu y tu esposo deberán trabajar de común acuerdo para evitar discordias mayores. Cuando puedan durante la visita de los paracaidistas, váyanse al cine o coman solitos de modo que se relajen y salgan del hotel digo, tu casa.
De todos modos, te deseo mucha suerte, consíguete un caldero grande para hacer mucho, pero mucho arroz, que tu concuñada te ayude a hacer pasteles, y que la flaca prepare por lo menos el desayuno y te ayude a recoger..
Dile además a tu esposo que se consiga un CD con la canción, “Solamente una vez…” y que la toque de vez en cuando si es que la visita se alarga.
Felicidades para ti y todos mis leales lectores y lectoras, y les deseo salud para el año 2012 ya que el dinero viene después. Cuídense el hígado y eviten el consumo excesivo de pitorro y Don Q ya que hay que vigilar la presión arterial y el insumo extra de calorías debido al arroz con dulce, el tembleque, y los drinks. ¡Ah! o guíe si es que esta ajumado o ajumada y beba moderadamente para no poner una nota.
La Tía que les quiere y recordará.








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