domingo, 21 dic 2014

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La Voz de Conneticut

    
jSharing - JA Teline III

Nos tripeamos la fiesta pero después me tumbaron el carrito

Titi Julia: Soy una muchacha de 23 pepas, amiga de mis amigos, y buena para el vacilón.  Tengo mi propio departamento, un buen carro, y trabajo en el Mall de West Hartford vendiendo joyas de fantasía que son más fatulas que diente de oro de gitano. 

Como los chavos están escasos mucha gente las compra porque son más baratas aunque como decía la Dra. Polo, no son más que baratijas.  Parte de mi trabajo Titi, es comerles el cerebro a personas que no saben distinguir una perla de una imitación y como uso minifaldas y abuso del escote, no faltan los que caen en mis redes y compran lo que les ofrezca, incluso aquello como dice Don Felo.

Ahora para San Valentín me había ido muy bien, aunque es verdad que cuando les muestro las imitaciones a los clientes hago full contact con los inocentes y viera usted como compran diamantes de vidrio, y prendas de plata enchapadas en lata.  Las mujeres no caen en el rollo ya que son más desconfiadas.

Mi jefa está contenta conmigo, me aumentó la comisión y tuvimos que hacer otro pedido de fruslerías e imitaciones.  El problema es titi que yo a veces me entusiasmo y le digo a los tipos despistados que las perlas son de ostras de una isla casi desconocida de Hawai, donde nació el presi, y que los embustes de diamantes son de minas casi desconocidas de Sur África.

Como soy buena para el bla-bla e imaginativa, las bagatelas se van pa’rapido, al igual que las pulseras de plata enchapadas en cobre, y los collares de quincalla.

Sin embargo, me he metido en un rollo de madre ya que el otro día volvió un jibarito enfogonao al que le vendí un anillo de diamantes postizos y un collar de perlas de embuste.  Venia acompañado de una señora chica cargada de prendas y que se identificó como vendedora profesional de joyas quien me dijo con todas sus letras que yo era una embustera ya que lo que yo le había vendido al bobo por trescientos billetes, no costaban más de cuarenta lo cual era la pura veldá, pero es que ese es mi talento, vender gatos por liebres como hacen en el país de Evo. Como tengo malos cascos yo le dije que me estaba faltando el respeto dudando de mi credibilidad y que las porquerías eran los gindalejos que tenía ella en su cogote mas arrugado que canasto, y las pulseras de oro más falso que vendedor de carros.

Por allí nos fuimos calentando y la vieja me puso el dedo en la cara y yo cometí el error de empujarla diciéndole que tumbara el asuntito y que si el jíbaro iluso estaba disconforme que le devolvía la mitad de los chavos.

La vieja se fue con mi cliente y al poco rato volvió con uno de los policías del Mall de esos que parecen vaqueros y que me preguntó porque había empujado a la veterana que estaba más maquillada que el payaso Monín.

“¿Pourque tu empujarr a la señoura?,” me dijo a lo que yo le respondí que me quería meter el dedo en el ojo y que yo uso contactos.  Para hacerle el cuento más corto, le contaré que el vaquero me dio una citación pa la corte y yo estoy más nerviosa que gallina en pelea de gallos. Mi jefa está también asustada y lo que pasa titi es que el cartel que dice que son prendas de fantasía es más chico que los cheques del Seguro Social y casi siempre yo los cubro con las bagatelas.  Por ahora seguimos vendiendo, pero tenemos el cartel más vistoso, pero yo tengo miedo cuando enfrente al juez y me pregunte por los embustes.

Lo que me da pena es que ahora con lo de San Vale, la cosa nos estaba yendo lo más bien y nos tripeábamos el vacilón.  Por favor aconséjeme que ando con escalofríos.

Trini


Respuesta

Querida Trini:

La verdad Trini es que tuve que asesorarme con una sobrina que viene llegando de la Isla para entender eso del tripeo y los otros vocablos que utilizas en tu e-mail.

Noto que tienes un arte para persuadir a inexpertos e incautos y con la ayuda de tus escotes y la mini, podrías ser una excelente vendedora de carros usados, de esos que te duran 10,000 millas y después fenecen en la carretera, es decir se van a ajuste.

Nena, la verdad es que tripeaste el vacilón, pero deber tener mucho cuidado en el futuro para el Día de la Madre, del Padre, y las Navidades porque si bien yo uso prendas de fantasía, se muy bien lo que compro ya que una amiga mía tiene unos catálogos donde claramente nada de lo que brilla es oro, y los collares de perlas son buenas imitaciones.

La verdad muchacha es que como dice la Comai, tienes que cuidarte ya que si en algún momento mencionaste las palabras oro “legitimo” o perlas de ostras de Java, estás cometiendo un fraude engatusando a los pobres que están más pendientes de tu escote y las piernas que de lo que le estás vendiendo.

En tribunales deberás ir la sección de delitos civiles que no tiene nada que ver con civilizados, y si la asesora del pobre tipo lleva a esos abogados que andan buscando pleitos, te puede salir caro ya que deberás restituir lo que le cobraste, más el pago de costas (que es lo que cobran lo leguleyos), y quizás una prohibición terminante de que tú y tu jefa continúen con el vacilón.

En este negocito de las prendas deben tener cuidado porque ya ha habido muchos casos en que a la gente les meten el dedo en la boca, como decía un dentistas, y quizás en el momento los tipos te quieran impresionar, pero no faltan las personas que saben del negocio y quizás María también vende joyas de fantasía y se puso envidiosa.

Hazme caso y en el futuro dedícate a vender anuncios para la radio, carros usados, pero siempre con la verdad.  Eres muy joven como para que te saquen una foto gratis en la uniformada y quedes con un record de fraudulenta y embustera.

Como ves, tarde o temprano se acaba el tripeo y te tumban el vacilón.

Mira con respecto a lo de “vieja,” ten cuidado ya que para allá vamos todas y yo soy muy sensible a esa palabra que insulta a las personas de la tercera edad y aunque no tengo martillo como la Dra. Polo, monto en cólera pa’rápido con las nenas atrevidas como tú.  Lo de las arrugas también llega y ya lo experimentarás.

Titi Julia


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