Cuando los ojos del mundo están colocados sobre Arizona, la policía local está sometida a un duro entrenamiento -bajo la supervisión del “mejor sheriff del mundo”-. La nueva consigna es: “No al perfil racial”.
Una fuente -“en condición de anonimato”- me pasó el chisme sobre la docena de procedimientos que estudian, para evitar ser calificados de “racistas”.
Primero. Sólo podrán detener a personas que demuestren altísima peligrosidad o que parezcan propensas a cometer un delito: asesinos en serie, terroristas talibanes, miembros de AlQueda o inmigrantes mexicanos que estén parados en una esquina pidiendo trabajo. A nadie más.
Segundo. Serán detenidas aquellas personas que no hablen inglés, o quienes hablen perfecto inglés, pero le mezclen expresiones como “carnal”, “híjole”, “aguas” u “órale”. (Dichas expresiones son palabras antipatriotas usadas por los enemigos de USA)
Tercero. También serán deportadas aquellas personas que insistan en permanecer en silencio, incluidos los sordomudos.
Cuarto. No al perfil racial. Las personas en Arizona pueden portar cualquier color de piel, siempre y cuando éste se localice en la paleta de colores del catálogo de pintura para exteriores, en tonos que se encuentren entre el “blanco gobernadora”, “referencia #1070”, hasta el “tono té con leche” de la referencia “sheriff de maricopa”.
Quinto. A nadie se podrá detener en Arizona por la pelamenta que exhiba entre la base de la nariz y el labio superior. Sólo podrán ser interrogados los que porten bigotes del tipo “Pancho Villa”, “Jorge Negrete”, “Vicente Fernández” o “Cantinflas”. (También serán sospechosos quienes exhiban sus trompas untadas de pozole.
Sexto. En el estado de Arizona reina la felicidad. Los miembros de la policía están entrenados para hacer sonreír a todos los ciudadanos. Si al sonreír alguien exhibe un diente de oro… ¡Alerta! El tipo debe ser detenido como sospechoso.
Séptimo. Que nadie intente engañarnos. Los agentes del orden están entrenados para distinguir -a ojo desnudo- entre una persona bronceada con “coppertone”, a la orilla de una piscina y otra que luzca un bronceado conseguido a base de sudor, recogiendo lechugas.
Octavo. En Arizona no se admiten los chistes racistas. Está prohibido burlarse de los polacos y los judíos, y no se admiten chistes sobre irlandeses, asiáticos y negros. Claro que para no perder totalmente el sentido del humor, se toleran los chistes contra los mexicanos.
Noveno. Como confirmación del profundo sentido cristiano de la Ley SB 1070, los oficiales ya han sido instruidos sobre los principios bíblicos que la inspiraron. El mundo no esta dividido entre “justos” y “pecadores”. Por determinación del Creador, el mundo se divide entre los que viven “al norte del south border” y los que nacieron “al sur de la frontera”.
Décimo. La autoridad competente en Arizona no se deja confundir. La llamada “separación de familias” sólo se aplica al ciudadano que se separa, o se divorcia, de otra ciudadana. Caso bien diferente es cuando los hijos viven en el país que nacieron, mientras su papá y su mamá fueron deportados a su país de origen. En este caso no es técnicamente “separación”, sino simple “desintegración”.
Decimoprimero. El entrenamiento incluye conocer definiciones claves.
“Migración”: Sólo se aplica al viaje que cada invierno realizan -hacia el sur- los patos canadienses.
“Invasión”: Sólo se aplica al viaje que para recoger las cosechas realizan -hacia el norte- los trabajadores inmigrantes.
Decimosegundo. Los agentes están entrenados para reaccionar ante cualquier actividad subversiva. Si un oficial escucha en un parque un grito de ¡Goooooool!
¡Bingo! Deberá pedir refuerzos de inmediato. En una sola redada, podrá arrestar a 22 jugadores, a 3 árbitros, a una docena de mamás y a otro número igual de abuelitas que estarán disfrazadas de porristas.












