En esta época de festividades mis paisanos suelen practicar el popular deporte de “empinar el codo”, al grito de ¡Salud!
Cada vez que alguien grita ¡Salud! todos los carnales obedecen y (¡glu…glu…glu!) derraman pescuezo abajo, un trago de tequila, un doble de ron, un aguardiente, una chela… o cualquier otra bebida con alto contenido de alcohol, que tenga el poder de corroerle el hígado y tripas adyacentes, a su dichoso propietario.
El tipo cierra los ojos mientras siente que la bebida se mueve -cañería abajo- por los recovecos de sus intestinos.
Para neutralizar el sabor, el tipo se chupa medio limón, lagrimea y, al final sonríe, demostrando con ese gesto que es un cretino profesional… Y de inmediato se alista para beberse otro trago, tan pronto otro cretino vuelva a ordenar: ¡Salud!
Tanta dosis de alcohol es suficiente para destapar un inodoro atascado.
La parranda de amigotes empiezan brindando por la madrecita que les dio la vida, pero en la medida en que se empacan -tragos y más tragos- (a los gritos de ¡Salud!) se van enredando en brindis de alto riesgo.
- Por la comadre ¡Salud!
- Por el compadre ¡Salud!
- Por los güeyes del vecindario ¡Salud!
- Por el “tea party” ¡Salud!
- Por los “indignados” ¡Salud!
- Por el presidente Obama ¡Salud!
- Por las once amantes del Candidato Hermann Cain ¡Salud!
- Por el partido republicano ¡Salud!
- Por la imbatible selección de fútbol de Jilotlán de los Dolores ¡Salud!
- Por las Chivas Rayadas de Guadalajara ¡Salud!
- Por su madre ¡Salud!
- Por la suya, desgraciado…
…. y ahí es cuando se escuchan dos palabrotas impublicables, tres bofetones y un disparo al aire. La comadre asustada marca el 9-11 y un aullido como de lobos notifica la llegada de siete autos de la policía que vienen a recuperar la “salud” del vecindario.
De ahí en adelante la cosa se pone peluda.
Así que pon mucha atención a los síntomas que siguen a la borrachera, busca las causas y, en cada caso, sigue mi recomendación.
Síntoma: Sientes que la cabeza te da vueltas y alguien te acaricia tu cuerpo, desde el cuello hasta las pantorrillas.
Causa: La autoridad te está practicando una requisa para verificar si cargas armas, substancias prohibidas o documentos “chuecos”.
Recomendación: Clausura la trompa. Ni se te ocurra decir: “acaríciame de nuevo, papi”.
Síntoma: Te sientes como en una película de “Batman, trepado en el “batimóvil”, al tiempo que escuchas una enredada grabación de “Inglés sin barreras”.
Causa: El policía te está interrogando dentro de su auto.
Recomendación: Recuerda rápido cómo se dice en inglés: “necesito un abogado”.
Síntoma: Te sientes como flotando en el aire, mientras unos rayos del sol se cuelan por entre las nubes.
Este síntoma podría tener tres causas.
Causa #1: Te encuentras en la sala de urgencias del hospital.
Recomendación: Relájate. Volverás a la realidad cuando te pase la borrachera, te pase la anestesia y te pasen la factura.
Causa #2: Te embarcaron en un avión, con una orden de deportación.
Recomendación: Recuerda la marca de la cerveza que tomaste, para no volverla a probar cuando regreses.
Causa #3: Estás muerto.
Recomendación: Pide un Alka-Seltzer para que no hagas el tránsito de esta vida a la otra, con semejante malestar estomacal. ¡Ojo! Antes de expirar grita: ¡Salud!
VERBATIM
“El paso de los años en las mujeres equivale a la kryptonita para Supermán”
Kathy Lette








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