lunes, 21 may 2012

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Carlos Triana y Edwin Ricaurte En la tecnología de Punta

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Hace un mes aproximadamente, Carlos Triana, el hombre encargado de las relaciones públicas y residente en los Estados Unidos desde hace 30 años y de ellos, 16 en Stamford, junto a Edwin Ricaurte, de 23 años, con apenas 3 años de vivir en el país, desde su natal Colombia, golpearon la puerta de la oficina de La Voz Hispana en Stamford y me sorprendieron cuando alegremente me dijeron: ¿Somos sus nuevos vecinos?, ¡Los de la suite 514!.

Muy agradecida les di la bienvenida al edificio que compartimos en la 400 Main Street en Stamford y desde ese momento los he visto trajinar en sus computadores y con sus nuevos usuarios.

Carlos Triana, que parece el papá postizo de Edwin, me contó que trabajó en New York manejando un taxi de la ciudad y luego transportó por cinco años diariamente en su limosina, al dueño de la compañía RS Macgladry de New York, quien posteriormente le daría empleo por varios años en el departamento de Contabilidad, impuestos y archivos de esta empresa.

Un accidente con una máquina impresora le dejaría deshabilitado por cinco años, tiempo que le sirvió para aprender todo sobre los últimos adelantos científicos de computación y conocer a Edwin Ricaute, su actual socio y su ex “mantenedor de computadoras”.

“Carlos fue mi cliente en una oficina que empecé en Port Chester”, dijo al respecto Edwin, recordando la época en que inició su negocio cibernético, luego de trabajar un año como pintor de brocha gruesa, al que se involucró jugando cuando apenas tenía 10 años de edad en su natal Colombia, mientras esperaba pacientemente que su padre terminara con los trámites de inmigración y venir hasta Greenwich, lugar en dónde reside desde que llegó de su país.

“Mis amigos y yo teníamos los mismos juegos en las computadoras, pero yo quería saber cómo se arma, se desarma y cómo se hacen esos programas”, respondió de manera natural Edwin, quien aun siendo un niño empezó a explorar y reparar las computadores y los programas cibernéticos sin darse cuenta.

Ya instalados en el edificio de Stamford, se dedican a tiempo completo a la tecnología de punta, que a decir de Edwin, desde un computador sus clientes pueden mirar a través del sistema inalámbrico (cámaras) el comportamiento de sus trabajadores. Así como seguir paso a paso sus movimientos contables y la cantidad de productos que existen para surtir.

En eso, llegó Francisco Rendón, compatriota de los vecinos de al lado, dueño de la compañía de taxis hispana USA de Stamford y sacando su teléfono celular, presionó unos botones y me enseñó una imagen del Departamento de Despacho de su empresa, en dónde su trabajador estaba recibiendo llamadas telefónicas.

“Si desde mi teléfono celular puedo controlar lo que hace la flotilla de taxis: ¡Imagínese!, ¿Qué puedo esperar ver desde el computador?”, me dijo muy sorprendido.

Finalmente, los dos jóvenes socios me contaron que están muy contentos con la respuesta del público, quienes se han acogido al llamado de su empresa y están viniendo a reparar sus computadores, a instalar programas especiales para que los niños no accedan a páginas peligrosas y además a pedir asesoramiento para crear páginas webs, redes inalámbricas; combinadas con el diseño de afiches publicitarios, hojas volantes y tarjetas de presentación personales.


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