La crisis venezolana salta fronteras

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5 El éxodo masivo empieza a hacer mella en Colombia, Ecuador y Brasil

Venezuela se ha convertido en un castillo de naipes a punto de desplomarse ante el caos generalizado y las andanadas de todas las crisis simultáneas posibles: la política, la económica y la humana. Los venezolanos que no están huyendo del país intentan flotar en el mar de incertidumbre que atenaza la economía doméstica (hay falta de comida, de medicinas y hasta de agua) y la de las transacciones comerciales a gran escala cuya base para negociar es tan estable como unas arenas movedizas. El país con las mayores reservas de petróleo del mundo (más de 300 millones de barriles) coquetea con el retrato robot que se suele atribuir a los estados fallidos. Los partidos de la oposición han llamado a un paro nacional ante el anuncio del presidente, Nicolás Maduro, de quitarle cinco ceros a la actual moneda, el bolívar, y apellidarlo soberano ante la creciente pérdida de valor de la moneda, que renquea con una inflación del millón por ciento. Por si fuera poco, el estado de confusión está contagiando a países ­colindantes o vecinos como Ecuador, Colombia y Brasil, que afrontan una crisis migratoria que se ha agudizado en las últimas semanas. No menos de dos millones de venezolanos (de una población total de 31,7 millones) han huido del país en los últimos 15 meses. Muchos de ellos han pedido entrada en Estados Unidos como asilados políticos.

Al menos un millón, a una media de 4.000 personas por día, ha cruzado la frontera que separa Colombia con Ecuador, según afirmó ayer el ministro del Interior de este país, Mauro Toscanini. De ese millón, unos 250.000 se han quedado en Ecuador. El resto han viajado a Perú o Chile, donde los emigrantes tienen familiares que les pueden acoger.

Más de dos millones de venezolanos han abandonado el país en los últimos 15 meses

Con todo, un número indeterminado de venezolanos huyendo de su país se ha quedado en territorio colombiano desde que, desde este pasado sábado y en una medida urgente para frenar el flujo migratorio, Ecuador no sólo exige la cédula (el equivalente al DNI) sino también el pasaporte. Colombia ha protestado la decisión, que vulnera el acuerdo de Mercosur. Perú podría seguir.

“No sé qué vamos a hacer, lo que es seguro es que no volveremos atrás”, aseguró a Reuters Gabriel Malavolta, un mecánico venezolano que se dirige a Perú con su novia y se ha quedado atrapado por la decisión del Gobierno de Quito. Él dispone de pasaporte. Ell,a no. Muchos intentarán cruzar por alguno de los pasos franqueables que existen en una frontera de más de 700 kilómetros, que además es muy porosa.

Ecuador decide exigir el pasaporte y deja a cientos de personas atrapadas en Colombia

En Colombia se abre un compás de espera. En Brasil, que comparte frontera con Venezuela, las primeras tensiones ya han empezado a humear. En la ciudad de Pacaraima hubo enfrentamientos entre vecinos y refugiados venezolanos después de que cuatro migrantes supuestamente robaran 5.000 euros y golpearan e hirieran con un cuchillo al propietario de un bar, según fuentes del estado de Roraima. Cientos de migrantes –hay recuentos que hablan de al menos 1.200 personas– tuvieron que cruzar la frontera venezolana de inmediato mientras los lugareños incendiaban sus posesiones y quemaban neumáticos en la única carretera que en esa zona une los dos países para impedirles el paso a territorio brasileño.

A su vez, un grupo de venezolanos expulsados agredió a unos 30 brasileños que había cruzado al país vecino para hacer unas compras. Un vecino de Pacaraima confirmó la agresión al dueño del bar y la quema de las posesiones de los venezolanos acampados: “¡Fuera, fuera, fuera! ¡Volved a Venezuela!’, gritaban”, explicó. El ejército se ha desplegado para evitar más incidentes. En este estado brasileño ya se han refugiado unos 50.000 venezolanos.

El anuncio de Maduro de devaluar el bolívar provoca confusión y ahonda en la crisis

“Los únicos responsables de esta tragedia son Maduro y los suyos”, denunció el opositor Ismael García. Los partidos contrarios al Gobierno han convocado para mañana “un primer día de protesta y paro nacional” ante las medidas económicas anunciadas el viernes por el presidente Nicolás Maduro, que consideran inviables en medio de la crisis. El jefe de Estado anunció el aumento del salario mínimo de los trabaja­dores hasta un nivel 35 veces superior.

Venezuela se encamina a una devaluación de 95,8% en su moneda nacional, el bolívar, si se concreta la unificación cambiaria anunciada, con la que el precio del dólar estadounidense subiría 24 veces su valor actual. Maduro aseguró que la nueva denominación de la moneda nacional que entrará en vigencia el lunes –un bolívar con cinco ceros menos–, y que incluirá el apellido de soberano, estará anclado al petro, como se llama la criptomoneda gubernamental, que tiene un valor “oscilante de 60 dólares o más”. Cada petro tendrá un valor de 3.600 bolívares soberanos (el equivalente a 360 millones actuales). Cada dólar equivale a 6.000.000 de bolívares.

Los partidos opositores convocan para mañana el enésimo paro nacional

En las calles y negocios venezolanos la confusión ha reinado por completo este fin de semana. Muchas tiendas han cerrado por no saber a qué situación monetaria atenerse. Henkel García, director de la consultora Caracas Econométrica, explicó a Bloomberg que las decisiones anunciadas por el Gobierno son un marasmo ininteligible. “Esta serie de medidas son una mezcla de incoherencia y contradicción. Es una invención preocupante que arroja mucha incerteza sobre cómo se aplicarán”.

Este sábado, los compradores acudieron a un supermercado en Caracas para aprovisionarse de víveres ante las oscilaciones de la moneda, pero un guardia de seguridad les impidió el paso. “El súper está cerrado, las estanterías están casi vacías porque mucha gente vino a primera hora”, aseguró el guardia. En las gasolineras había largas colas para repostar. Algunas ya estaban cerradas y sin combustible en sus tanques. Quien a partir de ahora no esté registrado y reciba subsidios, tendrá que pagar la gasolina (el bien más preciado del país) a precios internacionales.

La devaluación del bolívar anunciada el viernes es la más significativa de la historia de Venezuela, que ya se ha acostumbrado a este tipo de anuncios. En los años ochenta fue habitual: en 1989 se habló del caracazo, una subida de precios del 21% en pocos días, y hubo disturbios en la calle. También ha habido devaluaciones más recientemente, ya en la época bolivariana, inaugurada por Hugo Chávez hace dos décadas. En una ocasión, en el 2008, la inflación se elevó al 4.254%, una cifra que se antoja muy suave y asumible si se compara con los niveles actuales, en los que la moneda nacional ha perdido buena parte de su valor.

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