La epidemia del abuso sexual infantil (Parte 1)

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El abuso sexual hacia niños, niñas y adolescentes es una de las formas más graves de violencia contra la infancia y conlleva efectos devastadores en la vida de los niños y las niñas que lo sufren. Consiste ante todo en un abuso de poder de un adulto hacia un niño, niña o adolescente, donde el adulto valiéndose de posición de confianza y de poder y la coacción, intimidación facilita el abuso sexual del niño/a, generando graves consecuencias a corto y largo plazo en el psiquismo del niño/a y en los diferentes ámbitos en los que se desarrolla.

El abuso sexual en la infancia es una realidad muy invisibilizada en nuestro país. Tiene severas consecuencias para el desarrollo individual y social de miles de niñas y niños. Es una de las formas de abuso de poder y dominio sobre la niñez más dolorosa. Durante décadas las voces de gran cantidad de niñas y niños víctimas de abuso sexual fueron silenciadas y continúan siendo en gran medida. Silencio sostenido por el abusador a través de amenazas y manipulación; por las familias, quienes en pro de mantener la “unidad familiar” postergan los derechos de los niños/as; y por las múltiples instituciones que no son capaces de detectar, escuchar y actuar para proteger y velar por la integridad psico, física y social de las niñas y niños abusados sexualmente.

No podemos decir que esto cambió mucho, pero tenemos que reconocer que en la medida en que se habla más abiertamente de la violencia de género, el tema se instala en la sociedad y aparecen denuncias de casos paradigmáticos en el mundo y el país. Es interesante ver como denuncias de algunos casos, como el de una joven secuestrada por alguien de su propia familia y abusada por éste por más de 10 años, desencadenó denuncias en todo el país de casos similares mantenidos ocultos por las víctimas, sus hermanos/ hermanas y otros familiares. La denuncia de un caso muy difundido por la prensa internacional actúa como disparador de un fenómeno que toda la sociedad trata de ocultar pero que existe. Esa latencia es la que desencadena denuncias inesperadas e invisibilizadas durante años y décadas. Pero también es cierto que pasado el impacto inicial vuelve el silencio que es la principal arma que usan los abusadores, porque en su gran mayoría son hombres. Esto frustra a muchas niñas y niños y a sus familiares protectores, fundamentalmente las madres, que hablan, pero son criticadas malamente y revictimizadas aduciendo “usan” a sus hijos/as para vengarse de sus ex esposos o compañeros.

Una de las principales razones por las cuales el abuso sexual en la infancia es de difícil detección y sanción es porque generalmente los abusadores son parte del entorno familiar/social próximo del niño/a abusado/a. Aún nuestra sociedad coloca a la familia como lugar indiscutible de protección de los niños y niñas, cuando en realidad puede ser el ámbito de mayor vulnerabilidad, riesgo y desprotección. Todavía encontramos a profesionales y personal de los servicios de salud, justicia y seguridad asombrados ante situaciones de incesto, poniendo en tela de juicio el relato del niño/a y actuando de acuerdo a estas creencias, revictimizando a las niñas y niños, desconociéndolos como sujetos de derechos y atentando contra ellos/as y sus madres y/u otros familiares protectores.

La compleja trama social y psicológica de esta forma de violencia y el hecho de que constituye un delito que debe ser denunciado por cualquier persona que tome conocimiento del mismo, requiere de información sobre qué hacer, cómo y cuándo que facilite una adecuada respuesta por parte de la o el adulto protector ante la revelación o sospecha de abuso sexual de un niño/a. Esta guía surge como una respuesta a esta necesidad para brindar información, así como recursos para aquellos adultos protectores

que deban intervenir ante una situación de abuso sexual en la infancia en las norteamericanas. Incluye información concreta sobre las medidas de salud y jurídicas inmediatas que deben tomarse, así como también sobre el acceso a la justicia civil y penal y sus instancias correspondientes según la legislación nacional e internacional vigente en materia de abuso sexual en la infancia. Por eso esta guía no es otra guía técnica más, es una guía basada en la experiencia de una madre protectora y un grupo de profesionales que comparten miradas y enfoques basados en el bien superior de la niña y el niño.

Sabemos y conocemos las dificultades y obstáculos por la que atraviesan las y los adultos protectores y las niñas/niños víctimas de abuso, en particular durante las diferentes instancias del sistema judicial, la fuerza y el coraje que se requiere para continuar con estos procesos, ante una situación de tanto dolor y confusión como es el abuso sexual de un hijo/a o familiar. Consideramos útil informar sobre los derechos que los asisten y los recursos existentes como forma de facilitar el camino hacia la protección de los/as niños/as víctimas y la restitución de sus derechos. Hablamos desde la experiencia y el dolor, para que otras/os niñas/os y sus adultos protectores eviten las “trampas” y artimañas que consciente o inconscientemente, el sistema legal y social les plantea.

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